Un nuevo ataque terrorista ha vuelto a golpear al corazón de Nueva York, a escasos metros de la zona cero. El autor del atentado, nacido en Uzbekistán y residente en Tampa (Florida), fue identificado como Sayfullo Saipov. El sospechoso invadió con una camioneta un carril bici en Manhattan, atropellando a su paso a todas las personas que se cruzó en su camino. El ataque ha dejado al menos ocho muertos, entre ellos cinco turistas argentinos y un belga, y ha causado once heridos, varios de ellos en situación crítica. Tras el atropello de la furgoneta, una táctica terrorista ya empleada en el reciente atentado de Barcelona, el conductor bajó del vehículo con dos armas, hasta que fue disparado y arrestado por la Policía.

Según las primeras informaciones, Sayfullo Saipov residía en Estados Unidos desde el año 2010. El sospechoso del atentado de Nueva York había trabajado durante seis meses como conductor en Uber, realizando un total de 1.400 viajes con la plataforma. La compañía ha declarado sentirse "horrorizada" ante el ataque terrorista, enviando sus condolencias y cariño a las víctimas y sus familias y amigos. Según TechCrunch, Uber se ha puesto a disposición del FBI para facilitar toda la información posible sobre el terrorista, que había alquilado el vehículo en un centro de Home Depot, en Nueva Jersey. Saipov también portaba en el interior de la camioneta una nota en la que decía actuar en nombre del Estado Islámico, aunque el grupo terrorista DAESH no ha reivindicado por el momento la autoría del atentado.

Varios medios locales señalan que el atacante bajó de la camioneta al grito de Allahu Akbar (Dios es el más grande, en árabe). La Policía de Nueva York no ha confirmado por el momento este extremo, aunque la información se está utilizando en la investigación. Uber ha confirmado que el terrorista había pasado todos los controles de seguridad antes de darle de alta como conductor de la plataforma, donde ya ha sido dado de baja. El suceso ha vuelto a poner en tela de juicio las medidas llevadas a cabo por la compañía para dar luz verde a sus empleados. Los recientes casos de acoso sexual y asesinato perpetrados supuestamente por conductores de Uber en Estados Unidos y México han puesto de nuevo el foco sobre los filtros de seguridad que emplea la empresa de transporte.