El Día de las Escritoras aún no es demasiado conocido pues comenzó a celebrarse en octubre de 2016, el lunes posterior a la festividad religiosa de Teresa de Jesús, la jornada del 15, y solamente en el ámbito español. Pero todo se andará porque es necesario: según expone la Biblioteca Nacional de España, que lo organiza en colaboración con diversas entidades, “busca reivindicar la labor y la trayectoria de las escritoras tantas veces relegadas a un segundo plano a lo largo de la historia”. Así que es el momento perfecto para recomendar unas cuantas novelas escritas por mujeres talentosas que cualquier lector ávido debería zamparse al menos una vez en la vida.

Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza constituyen un díptico narrativo de la prolífica Emilia Pardo Bazán, publicado entre 1886 y 1887, que desató un gran escándalo entonces y que nos cuenta un drama rural de la Galicia decimonónica, con la perspectiva del realismo naturalista, un lenguaje delicioso, de los que se saborean con mucho gusto, y unas descripciones del entorno y de la naturaleza para quitarse el sombrero. Y quizá justo lo contrario en lo que aborda y el ambiente en que ocurren los hechos sea La señora Dalloway, obra magna de Virginia Woolf aparecida en 1923, un inolvidable fresco social y psicológico de varios personajes londinenses que fue definido a la perfección en la película Las horas (Stephen Daldry, 2002): “La vida de una mujer en un día; y en ese día, toda su vida”.

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Marguerite Duras - Flavorwire.com

Y tampoco tiene nada que ver con las recomendaciones anteriores Diez negritos, una de las novelas de intriga y crímenes y lectura más aconsejable de Agatha Christie, lanzada en 1939; tal vez la cuenta atrás asesina de mayor fama de la literatura, que se goza o se sufre con auténtica ansiedad y se termina prácticamente de un tirón. En cambio, La Princesa de los Elfos, escrita por de Sally Scott en 1981, es un narración clásica adecuada ya para lectores jóvenes sobre el hechizo que padece una triste princesa, que luce una notable oscuridad fantasiosa y, por este motivo, estimula cierta fascinación que les hará difícil apartarla de su memoria.

La novela seudoautobiográfica El amante, compuesta por Maguerite Duras y distribuida desde 1984, nos remueve por dentro gracias a la hermosura de su erotismo y, muy en especial, por el deseo punzante que embarga a su protagonista, la joven francesa que se rinde al amor y el frenesí íntimo en la Indochina colonial. Por otro lado, Claus y Lucas es un volumen que recopila tres novelas de Ágota Kristóf publicadas entre 1987 y 1991, El gran cuaderno (1987), La prueba (1988) y La tercera mentira (1991), sobre dos hermanos gemelos que afrontan a las miserias y los horrores del ser humano de modo distinto; una historia de lenguaje seco que nos hiere en lo más profundo y que, para mayor disfrute, juega con la realidad.

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Ágota Kristóf - Rotbuch.de

Las aventuras que nos relata El profesor Poopsnagle, obra juvenil de Thérèse de Chérisey a la venta en las librerías desde 1989, suponen un estupendo entretenimiento lleno de viajes, giros y fantasía para los que deseen zambullirse a ella. El drama adolescente de la conmovedora Querido Nadie, que concluyó Berlie Doherty en 1991, le llega también a uno a lo más hondo. Y la tremenda novela autobiográfica Estupor y temblores, publicada por Amélie Nothomb en 1999, le valió a su autora premios europeos y un enorme rechazo de la sociedad japonesa, cuyo mundo laboral detalla jocosa y resueltamente en su cotidianidad terrible.

Y puede que no sea preciso recomendar a estas alturas la heptalogía de Harry Potter, exitazo de Joanne Katherine Rowling que nos brindó entre 1997 y 2007 y que está formado por La Piedra Filosofal (1997), La cámara secreta (1998), El prisionero de Azkaban (1999), El Cáliz de Fuego (2000), La Orden del Fénix (2003), El misterio del príncipe (2005) y Las Reliquias de la Muerte (2007). Pero es que quizá no haya nada más idóneo para que tanto chavales como adultos comprendan las razones de que se celebre el Día de las Escritoras: tal vez es el mejor ejemplo para todos los públicos de que la labor de nuestras literatas merece las reivindicaciones.