El tercer episodio de la tercera temporada de Mr. Robot nos cuenta un retazo de historia que nos ayudará a armar este tremendo rompecabezas llamado Elliot.

Te recordamos no seguir leyendo si no has visto el episodio, pues hablaremos de lo ocurrido en él.

En las series hay episodios que nos caen como balde de agua fría y otros que apuntalan la historia, es decir, la ayudan a hacerse mucho más redonda y compleja. En el caso del episodio "eps3.2_legacy.so", no es una cosa ni la otra y, por extraño que parezca, es un capítulo entretenido... aunque innecesario.

El episodio va de la historia de Tyrell desde que lo dejamos de ver al final de la primera temporada y hasta que reapareció al final de la segunda. Todo ese tiempo es un enigma para nosotros (cómo no serlo si realmente nunca sabemos qué sucede y nuestro protagonista es poco fiable para explicarnos las cosas).

Así, nos trasladamos al episodio 01x10 ("eps1.9_zer0-day.avi") cuando Elliot lleva a Tyrell al arcade y le muestra lo que está haciendo. Vemos a Elliot sacar el arma de la máquina de palomitas y apuntar a Tyrell. Recordemos que en los ires y venires de Mr. Robot, Elliot confunde los retazos de realidad que va sintiendo, y él creyó entonces estar deteniendo a Tyrell de "sus" planes. Tyrell y Elliot discuten luego de que Elliot disparó el arma pero no funcionó, Tyrell le dice que es la prueba de que ellos son "dioses" y que pueden hacer cosas extraordinarias.

No tienen mucho tiempo para esto pues llega Irving, el peculiar vendedor de autos que pertenece al Dark Army. Les explica que en adelante tomará las riendas de los hechos. Entonces muchas cosas comienzan a embonar pues nos muestran cómo altos mandos de la policía y de los políticos están inmiscuidos en el Gran Hack del 5/9 y cómo fue posible que Tyrell pudiera ocultarse si era buscado prácticamente en todo el mundo.

En este episodio Sam Esmail se esforzó por utilizar muchos de los recursos narrativos que han hecho de Mr. Robot una serie tan disfrutable: personajes extraños y excéntricos, suntosidad de escenarios vs rusticidad, así como mezclas durísimas de música y de sonidos. Las obsesiones mentales que sufren los personajes son presentadas de tal forma que nos dan la sensación de ser realmente insufribles y tormentosas.

El personaje de Tyrell se hace más redondo cuando le hacen una "prueba" de lealtad al Dark Army, y, aunque no logra demostrar que está con todo su ser apegado a la causa, sí deja en claro que lo está con Elliot. Y es que si algo hace este episodio es poner en perspectiva la amistad y los lazos que unen a Elliot y Tyrell, que hasta cierto punto rayan en el enamoramiento de Tyrell por nuestro especial protagonista.

Un guiño muy divertido es el que hace Zhang cuando asegura que los líderes más incompetentes o estúpidos son los que más fácilmente pueden manipularse. Esto mientras ve a Donald Trump escupir un discurso por televisión. A propósito de Zhang, también pudimos ver cómo él mando proteger directamente a Elliot y a Tyrell, al revelarse esto entendemos muchas cosas.

Un hecho muy desconcertante es cuando descubrimos que el agente Santiago del FBI está inmiscuido en los asuntos del Dark Army, peor aún, que sólo recibe órdenes. Este hombre es nada menos que el jefe de Dom. Así que, la investigación que le ha costado la vida a esta inteligente chica sólo se ha llevado a cabo porque así han querido los de arriba. Vaya...

El episodio cierra con la operación quirúrgica a Elliot luego de que Tyrell le disparara. Aquí vuelven a caer varias piezas del rompecabezas en su lugar pues no sabíamos cómo había hecho Elliot para sobrevivir a ese disparo a quemarropa y en qué momento entró Angela a cuento. Al final del episodio vemos que Elliot es operado en la casa de seguridad y que Angela e Irving están ahí.

Como decíamos al principio, si bien este episodio no abona a los hechos recientes de la historia, sí nos da bastante contexto para entender los relatos revueltos, y muchas veces sin sentido, de Elliot.