Esto no es un análisis tradicional del videojuego si no un artículo sobre su versión de PC. Si quieres saber más sobre los aspectos estrictamente relacionados con gameplay, contenido, historia y demás, aquí tienes el análisis de Destiny 2 en Hipertextual.

Estaban hechos el uno para el otro. Cuando Bungie presentó, allá por 2013, su ambiciosísimo plan para su nueva y grandilocuente franquicia, Destiny, fuimos muchos los que esperamos que, ya apartados de su exclusividad con Microsoft, llevaran sus futuros proyectos al PC. Llegó 2014 y jarro de agua fría: Destiny salió exclusivamente en consolas, llegando a PS3, PS4, Xbox 360 y Xbox One.

Por suerte, una Bungie especialmente centrada en corregir los muchos errores del primer Destiny y en satisfacer a la comunidad allá donde fallaron con el videojuego original, anunció a principios de este año que Destiny 2 llegaría a PC. Y, lo que supuso una sorpresa para todos, lo haría de forma exclusiva al servicio Battle.net de Blizzard. Alejarse de Steam hoy en día parece un gran riesgo pero la entidad del proyecto, sus semejanzas en filosofía con la mayoría de títulos de Blizzard y, sobre todo, el acuerdo con Activision de Bungie, explicaba a la perfección dicha decisión.

La pequeña decepción vino de la mano de la fecha: tocaba esperar casi dos meses más para poder jugar esta secuela con respecto a PlayStation 4 y Xbox One. Fue el pasado martes 24 cuando, a las 19:00 (horario España peninsular), abrieron puntualmente los servidores. Y, primera buena noticia, lo hicieron sin ningún tipo de problema. En mi caso personal, entre al juego a las 18:57 exactamente y no tuve ni un solo problema de conexión o servidores.

En cuanto al primer contacto, ya había podido disfrutar de Destiny 2 en PC en su versión beta y fue precisamente eso lo que me hizo decidirme por esperar casi dos meses y estrenarlo en su versión de ordenador. El trabajo de Bungie y los distintos estudios que han colaborado es sobresaliente. En una época donde las versiones de PC suelen ser ports relativamente vagos a nivel de opciones gráficas y cuya optimización no suele ser óptima, aquí tengo pocas pegas que ponerle. Desde los más comunes (aunque no siempre configurables) ajustes como el de campo de visión hasta una extensiva personalización a nivel gráfico. Bungie, de hecho, ha publicado una guía sobre la configuración gráfica y las distintas opciones.

Evidentemente, una de las peculiaridades del jugar en PC es que cada usuario y cada máquina es un mundo: en mi caso, un equipo medio-alto que monta un i5 7600K, una GTX 1060 de 6GB y 16GB de RAM son más que suficientes para disfrutarlo con los ajustes gráficos al máximo, a 1080p y con unos 60 frames totalmente estables. En lo técnico es una auténtica gozada y, aunque siempre se nota y es importante, la mayor tasa de frames en el juego de Bungie es todo un game changer.

Y es que si el primer videojuego (y la saga Halo, en general) es conocido por su adictivo y satisfactorio gunplay, aquí eso va un poco más allá, ya se juegue con teclado y ratón como con mando, totalmente adaptado y con características heredadas de la versión de consolas como el ligero autoapuntado. El trabajo aquí vuelve a ser impecable y a la hora de trasladar la experiencia a un control como el del PC se han retocado desde la forma y el cómo se comportan las retículas de disparo, las inercias de ciertos movimientos, etc. Pese a problemas puntuales (el control de los tanques en cierta fase de la historia es bastante incómodo y poco intuitivo con teclado y ratón), Destiny 2 es todo un ejemplo a nivel de optimización, mejoras y opciones en su versión de PC.

Pero, eso sí, estas más de 30 horas de juego también han dejado un regusto algo negativo en ciertos momentos. Es conocida la polémica de los alrededor de 400 jugadores baneados de forma injusta (parece que Bungie ya lo ha resuelto) y también parece haber un problema relacionado con el stuttering en largas sesiones de juego que afecta a ciertos usuarios así como, y este es tan extraño como curioso, un problema que puede hacer que todo aquel que forme parte de un clan muy poblado sufra bajones en el rendimiento. En mi caso, es algo más clásico y radical: los temidos cuelgues o crashes. De forma totalmente aleatoria, han sido casi una decena las veces en las que el juego se ha congelado y me ha enviado directo al escritorio (mostrando antes un mensaje de error dentro del propio juego).

Dos de ellas sí ocurrieron de forma muy seguida y en condiciones casi exactas: al ir a la ZME para hablar con Devrim Kay, uno de los nuevos personajes de esta entrega, el juego se cerraba inesperadamente en el mismo momento en el que saltaba los tablones de madera que llevan hasta él. Más allá, he sufrido cuelgues tanto en eventos públicos como en misiones de la historia o, simplemente, andando por el espacio social del título. Como digo, no parece haber un factor común que las provoque y, a falta de una posible corrección por parte de Bungie, es el gran punto negro de mi experiencia con el título en PC.

Más allá, pese a la notable mejora de los mismos, ciertos tiempos de carga (sobre todo el primero, al abrir el juego, y el de viajar entre planetas) son notablemente extensos y algo pesados (aún instalado en un SSD). Para acabar en este aspecto, poniéndonos exigentes, los tiempos para buscar partida y jugadores en el Crisol o para unirse a una escuadra también podrían ser mucho más ligeros.

Por último, pese al aviso al comienzo de este artículo y compartir la opinión de mi compañero Alberto, sí querría insistir en la mejora ostensible que supone este Destiny 2 respecto al primero, sobre todo comparando los inicios de ambos. Tras varias sesiones intensivas y alrededor de 30 horas de juego, he podido acabar el modo historia e invertir un tiempo considerable en los distintos tipos de contenido secundario que ofrece el juego (aventuras, patrullas, asaltos, eventos públicos, desafíos, el crisol…), con la sensación constante de que Destiny 2 es un juego más vivo y orgánico a nivel de contenido en el que las zonas han dejado de ser un erial. Cierto es que al llegar al primer soft cap de nivel de poder, el 265, toca esperar al contenido semanal para poder seguir mejorando y, en ese sentido, el endgame parece algo escaso y tedioso.

Con todo, el primer lanzamiento de Bungie en PC después de muchísimo tiempo es un primer paso con muy pocos defectos a nivel gráfico, técnico y de optimización. Hablar de una experiencia radicalmente diferente sería ser exagerados pero sí que, mediante los 60fps y distintas mejoras gráficas (así como, claro, la posibilidad de jugar hasta en 4K), queda claro que la mejor versión del videojuego está en PC. Esperemos, eso sí, que el apoyo de Bungie a lo largo de los años esté a la altura.