Ubisoft vuelve con su fórmula maestra después de un año con la franquicia en barbecho. Assassin's Creed Origins vuelve tiene la misma esencia, pero con unos cambios en mecánicas y en dinámicas que bien disculpan su año de ausencia con el título más masivo de la franquicia desde el original.La franquicia de Assassin's Creed ha tenido sus altibajos, pero desde luego siempre ha mantenido una fórmula que en todos los lanzamientos ha sido sinónimo de éxito. Tras diez años con un lanzamiento anual en el que hemos pasado por casi todas las épocas clásicas de la historia, y una película que supo ocupar el año en el que no tuvimos juego, Ubisoft vuelve con la mente descansada, ideas frescas y unos sutiles cambios en la nueva entrega de la saga.

Assassin's Creed Origins se presenta a sí mismo como el título más masivo desde el original de 2007, y lo cierto es que razón no lo falta. En primer lugar porque nos lleva a una época que si bien no hemos explorado en ninguno de los juegos tiene ese corte clásico que habíamos echado de menos según la franquicia se iba haciendo mayor y, sobre todo porque nos cuenta el punto de origen de toda esta historia.

Si en un punto partimos de la edad media, aquí nos vamos mucho más atrás, y sobre todo, nos vamos a una de las épocas más doradas de las civilizaciones clásicas, de esas que dan para contar historias, generar leyendas y aprender por el camino. No es extraño desde luego que el Antiguo Egipto haya sido el punto elegido por Ubisoft para poner el inicio de esta saga tan longeva, pues quizás es el punto de la historia pasada en la que la compañía más puede sorprenden en lo que se le da bien: crear escenarios imposibles, que dejen con la boca abierta y sepan contar una historia.

Con ello tenemos el caldo de cultivo de Assassin's Creed Origins, las pirámides, los faraones, las leyendas y misterios, los dioses, los pobres y los oprimidos, todo ello en un mapa que por su magnitud y complejidad recuerda al reciente Tom Clancy's Ghost Recon Wildlands, pero mucho más hermoso, más brillante y, sobre todo, más rico en vida (y en actividades).

A nadie cogerá por sorpresa a estas alturas que el mundo que ha recreado Ubisoft para Assassin's Creed Origins es el más especular de los creados por la compañía. El mapeado, en el que se desarrolla la historia abruma y sorprende a partes iguales. Es un entorno vivo, muy por encima de lo que habíamos visto hasta ahora, con flora y fauna, tiempo dinámico y sorpresas en cada esquina. También es un punto de partida para sumergirse en esa civilización perdida de la que poco más nos quedan las pirámides y parte de su cultura y, sobre todo, conocer a pie de calle esos rincones recreados con un detalle que asusta.

Supongo que al punto que llegó la franquicia, para Ubisoft Assassin's Creed Origins era el todo o la nada, y vaya si han ganado la mano. Supongo que una vez llegados a cierto punto, todo jugador encontrará la necesidad de subir a lo más alto de la Gran Pirámide. Y aquí, es donde Ubisoft saca su as: el mundo creado para Origins, que es punto de partida para todo lo demás es sencillamente espectacular. Pocos mundos abiertos hemos visto con ese nivel de detalle, extensión y vida, y salvando las distancias, está incluso por encima de uno de los más importantes que hemos visto en este curso: Horizon Zero Dawn.

Y en este sentido, Ubisoft ha vuelto a repetir fórmula con ese Assassin's Creed Origins: el mapa es gigante sí, pero no está vacío. El número de actividades, encuentros, misiones, recados, retos o campamentos está a la altura del mundo creado, y no serán pocas las horas que el jugador tenga que invertir si quiere ir a por todas. El contenido disponible en el juego está al nivel de lo gigantesco de su mundo, abruma por momentos, pero asegura a todos aquellos que hayan visto en este nuevo Assassin's Creed un pizca de diversión poder estirarla al máximo.

Porque este detalle es importante, Ubisoft ha querido introducir una serie de cambios en el sistema de progresión del jugador. Ahora Assassin's Creed incluye tintes de RPG que hacen más completa la experiencia de juego. No es ni mucho menos muy avanzado, pero delimita mucho mejor las zonas en las que moverse o lo que esperar de un enfrentamiento, y genera una dinámica de recompensa mucho más atractiva a la hora de ir subiendo de nivel, ir a por ese arma que queremos o saber si tenemos que meternos en ese campamento enemigo o enfrentarnos a ese soldado, pues desde el momento cero podemos movernos por todo el mapa.

Como decimos, es una fórmula de RPG bastante light, pero que para el tipo de juego que es Assassin's Creed Origins, y sobre todo para el jugador al que va destinado es más que suficiente para dar más profundidad a la experiencia de juego, convertir cada encuentro en un desafío y, sobre todo, una excusa perfecta para hacer contenido complementario que sirva para tenerlo más fácil en la historia principal.

Este cambio al RPG también ha supuesto un cambio en el sistema de combate: en Assassin's Creed Origins ya no sirve apretar cualquier botón para luchar, puesto que los enemigos tienen su propio set de movimiento dependiendo del contexto y del tipo y nuestro avatar se mueve de forma diferente en función de armas que tiene, de las habilidades aprendidas o del tipo de enemigo al que nos estemos enfrentando. De nuevo, no tiene la complicidad de un Souls, pero la verdad es que el simple hecho de tener más complicado romper la guardia a un enemigo ya demuestra que algo ha cambiado en este Assassin's Creed, aunque eso sí, requiere cierto aprendizaje.

La historia, sin entrar en spoilers también ha madurado. Ahora es mucho más adulta, tiene momento muy especiales y crudos, adaptados a la realidad que nos representa, y nos llevan por primera vez a participar en un conflicto político en el reinado de Cleopatra, algo que solo hemos experimentado vagamente en el cine, sobre todo las generaciones más jóvenes. Las subtramas y el desarrollo de personajes secundarios está más conseguido, y el pack en su conjunto me permite aventurarme a decir que está al nivel de Assassin's Creed II, el cenit de la franquicia en términos de storytelling, incluyendo alguna que otra escena subida de tono, algo que no acostumbramos a ver en este tipo de juegos pero que disparan la inmersión en el mundo del mismo.

Sí, sigue habiendo partes del juego de recadero. Sí, parte de la historia representa una lucha por el territorio, algo de lo que nos encargaremos nosotros. Pero lo cierto es que en el conjunto la esta nueva fórmula repensada de Ubisoft, es una evolución genial de lo que habíamos visto hasta ahora. En pocas palabras, Ubisoft siendo Ubisoft, pero mucho mejor en todo.

Conclusión

La introducción de nuevas mecánicas, monturas, armas, un sistema de niveles tipo RPG, más misiones secundarias con chicha y una historia principal más madura, todo situado en uno de los mapas más increíbles que ha creado Ubisoft en estos últimos años convierten a Assassin's Creed Origins en el mejor título de la saga hasta el momento, y sobre todo, en el más completo.

Assassin's Creed Origins es un juego que ha sabido aprovechar este año de sequía en el desierto para volver con un fórmula mejorada y con lo mejor que sabe hacer: crear mundo en los que no nos importe perdernos durante horas.

Pros

  • El mundo es vibrante, espectacular y gigantesco.
  • Nuevo sistema de combate y los tintes de RPG.
  • La historia es más madura y está bien contada.
  • Numero de actividades disponibles.

Contras

  • Muchas de las nuevas mecánicas son recicladas de otros títulos.
  • El nuevo tipo de combate requiere de cierto aprendizaje que no va al compás de la evolución de la historia.
  • Aunque en menor medida, seguimos siendo el recadero de todo Egipto.

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