Una de las principales críticas al global de las empresas tecnológicas es su papel legal en el ejercicio de su actividad. Las legislaciones vigentes no tienen en cuenta el nuevo paradigma en el que la mayor empresa de transporte del mundo no tiene coches entre sus activos, la compañía que más información vende y maneja a nivel global no genera ningún contenido propio o que la mayor compañía de turismo no gestiona ningún hotel en ninguna de sus geografías. Como bien rezan sus textos legales, ellos simplemente son administradores de servicios generados por terceros.

Sucesos como los de Mara Fernanda Castilla, en el Estado de Puebla en México, o la lista de demandas contra Uber en varios de los países en los que opera por acusaciones de abusos sexuales a pasajeras por parte de algunos conductores han puesto en jaque precisamente las políticas legales de algunas de estas compañías. Con este planteaminto cabe plantearse una cuestión: ¿cuál es responsabilidad legal que tienen estas respecto a lo que le ocurre a terceros dentro del uso de sus plataformas?

¿Hasta dónde se responsabiliza Cabify en casos como el de Mara Castilla?

Lo que dice la letra pequeña

Se aceptan los términos de uso con el simple click en la pestaña correspondiente una vez se inicia el registro. La cuestión es que prácticamente nadie cumple con la promesa de leer, aunque sea por encima, ninguno de los preceptos que ahí se exponen.

En lo que a responsabilidad respecta, todas las compañías dejan clara su posición y responsabilidad en cualquiera de los procesos en los que se vean sometidas. No dudan, incluso, en usar las mayúsculas para dejar clara su política legal. Con un simple vistazo a los apartados legales de algunas de las empresas tecnológicas más importantes se llega a la conclusión de que todas coinciden en el tema de la responsabilidad:

Facebook:

"No somos responsables de ningún contenido que se considere ofensivo, inapropiado, obsceno, ilegal o inaceptable que puedas encontrar en Facebook. No nos hacemos responsables de la conducta de ningún usuario de Facebook, ya sea en internet o en otros medios. FACEBOOK NO SE RESPONSABILIZA DE LAS ACCIONES, EL CONTENIDO, LA INFORMACIÓN O LOS DATOS DE TERCEROS Y POR LA PRESENTE NOS DISPENSAS A NOSOTROS, NUESTROS DIRECTIVOS, EMPLEADOS Y AGENTES DE CUALQUIER DEMANDA O DAÑOS, CONOCIDOS O DESCONOCIDOS, DERIVADOS DE O DE ALGÚN MODO RELACIONADOS CON CUALQUIER DEMANDA QUE TENGAS INTERPUESTA CONTRA TALES TERCEROS".

Twitter:

"Todo el Contenido es responsabilidad única de la persona que lo origina. Puede que no monitoricemos ni controlemos el Contenido publicado por medio de los Servicios, y no podemos hacernos responsables de dicho Contenido".

Pese a estos preceptos en sus bases legales, lo cierto es que las dos redes sociales por excelencia han iniciado procesos para evitar que las noticias falsas (en el caso de Facebook) y la serie de abusos y acosos (en el de Twitter) no sean la tónica general en el uso de las mismas. Si bien es cierto que ellos no se hacen responsables de lo que en sus fronteras suceda, estas compañías se juegan algo mucho más importante: su imagen y reputación.

En otro punto se encuentran las compañías de transporte. En una dimensión mucho más compleja puesto que, aunque también asumen servicios para terceros, estos ocurren en el terreno físico. En la vida real.

Cabify:

"Maxi Mobility únicamente pone a disposición del Usuario una herramienta para reservar los servicios de transportes prestados por terceros transportistas. El Usuario exonera a Maxi Mobility de cualquier responsabilidad derivada del servicio de transporte prestado por los terceros transportistas".

En esta línea, Alejandro Sisniega, General Manager de Cabify en México, confirmaba en una entrevista a Hipertextual que la compañía tiene el papel de una plataforma que funciona como intermediaria y que los conductores no son empleados de la compañía ni los vehículos son propiedad de Cabify. La responsabilidad no recae, por lo tanto, en la empresa. Añadía que su objetivo era "enfocando en medidas para el desarrollo tecnológico" y así mejorar la seguridad.

Uber:

"UBER NO HACE DECLARACIÓN NI PRESTA GARANTÍA ALGUNA RELATIVA A LA FIABILIDAD, PUNTUALIDAD, CALIDAD, IDONEIDAD O DISPONIBILIDAD DE LOS SERVICIOS O CUALQUIERA DE LOS SERVICIOS O BIENES SOLICITADOS A TRAVÉS DEL USO DE LOS SERVICIOS, O QUE LOS SERVICIOS NO SERÁN INTERRUMPIDOS O ESTARÁN LIBRES DE ERRORES. UBER NO GARANTIZA LA CALIDAD, IDONEIDAD, SEGURIDAD O HABILIDAD DE LOS TERCEROS PROVEEDORES. USTED ACUERDA QUE TODO RIESGO DERIVADO DE SU USO DE LOS SERVICIOS Y CUALQUIER SERVICIO O BIEN SOLICITADO EN RELACIÓN CON AQUELLOS SERÁ ÚNICAMENTE SUYO, EN LA MÁXIMA MEDIDA PERMITIDA POR LA LEY APLICABLE".

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Lo que dicen los abogados

En todo este contexto cabe preguntarse cuál es la responsabilidad legal real de estas compañías y si, el tipo de campo al que están dirigidos determina su papel respecto a terceros.

En opinión de Sergio Carrasco, abogado especializado en el sector tecnológico, "la responsabilidad es similar, pero no por la exclusión de responsabilidad que contemplan sus cláusulas (que podría incluso entenderse abusiva). En este caso debemos tener en cuenta cuál es la intervención que ha llevado a cabo el prestador, y su posición en teoría pasiva. Se podrían mencionar temas de compliance y responsabilidad de las personas jurídicas que no cuentan con mecanismos para intentar evitar determinadas infracciones". Aún así añade que en casos como los de Mara Fernanda las consecuencias" difícilmente pueden ser controlables". Si bien es cierto que el papel de muchas de estas tecnológicas es añadir todos los mecanismos de seguridad que esté en su mano aplicar, "asignarles responsabilidad en todo caso por lo que hacen sus conductores es complejo, más cuando se trata de un asesinato, incluso aunque asimilemos su posición a la de trabajadores", añade.

En el otro punto de la balanza se encuentra Fabián Valero, socio del despacho Zeres. Desde su punto de vista "empresas tipo Uber o Cabify, por mucho que tengan unos términos y condiciones que intenten eximirles de cualquier tipo de responsabilidad, no pueden hacerlo". Para defender esta tesis se basa en aspectos básicos como que, tanto Uber y Cabify, son los únicos dueños de la plataforma a través de la cual gestionan los servicios y por los que se embolsan una comisión; dan de alta y de baja a los conductores, y establecen un sistema de valoraciones a sus asociados además de otras condiciones para la prestación del servicio. En otras palabras, "no son una mera plataforma, sino que tienen el control sobre el acceso a la prestación de servicios estableciendo, por así decirlo, un régimen disciplinario descentralizado en manos de los clientes", añade Fabián.

¿En el caso de Twitter o Facebook? Sí que se establece el tipo de relación con terceros. "En el caso de Twitter o Facebook existen mecanismos para reportar cuentas abusivas", por lo no está tan claro el mecanismo legal, no así como con Uber o Cabify que "sí está bastante más claro", concluye Fabián.