Durante años, Apple ha intentando tomar el máximo control en la producción de sus productos, pudiendo apreciar esto, por ejemplo, en los chips propietarios de la compañía que incorpora cada nuevo iPhone o iPad. Pero es imposible para una compañía como la de Cupertino aunar toda la capacidad necesaria para producir de manera autónoma absolutamente todas las partes de un mismo terminal. ¿El problema? Que puede acabar pasando factura.

Diferentes reportes se han sucedido en las últimas horas hablando de la supuesta mala disponibilidad del nuevo iPhone Edition o X una vez presentado. No habría que darle demasiada importancia de no ser porque los problemas de abastecimiento comienzan a ser realmente un problema para Apple. El año pasado ya lo experimentamos en el lanzamiento del iPhone 7, donde los modelos Plus brillaban por su ausencia, y lo hemos continuado viendo con los AirPods, unos dispositivos que parecen ser endiabladamente complicados de fabricar.

Ming-Chi Kuo, conocido analista del entorno Apple, asevera que la situación podría ser dramática este año para un nuevo iPhone que podría demorarse hasta los meses de octubre o noviembre en relación a la demanda y la capacidad de producción. Esto significa que no estaría disponible para su compra el próximo día 22 de septiembre, como se espera que sí estén los otros modelos de iPhone que se presentarán el martes que viene, dando lugar a un escenario que no deja de ser raro ver por parte de la compañía californiana.

La omnipresente Samsung

No son pocos los que se han aventurado ya a echar la culpa de esto a Samsung, proveedora de pantallas OLED para Apple en este nuevo iPhone y que, según las fuentes, no solo estaría detrás de estos retrasos, sino que además podría tener algo que ver con el elevado precio que se espera para el nuevo terminal. De hecho, Kuo afirma que los surcoreanos estarían dispuestos a cobrar 120 dólares por cada pantalla que monte esta edición especial del iPhone.

A raíz de esto en Apple estarían negociando desde este mismo momento con LG para cambiar el rumbo de las cosas de cara a años sucesivos, pudiendo cumplir con los plazos de abastecimiento y, al mismo tiempo, abaratar el coste de fabricación. Así y todo, se antoja un poco prematuro culpar a Samsung de los males que están por venir —o no—.

Las posibilidades de reacción de Apple ante esto son, ciertamente, pocas. Es posible que haya un cambio de proveedores, sí, pero no deja de ser la misma historia de siempre. Mientras dependa de otras compañías, los problemas ajenos siempre pueden hacer acto de presencia en el momento menos esperado.

De cualquiera de las maneras, los analistas no auguran un mal futuro al nuevo iPhone incluso si llegase con retraso respecto al resto de unidades, manteniendo el nivel de expectación igual de alto con el paso del tiempo. No estarían listos en el lanzamiento, pero sí para una campaña navideña que promete reportar unos resultados trimestrales de órdago este año. Quedan cuatro días.