Las condiciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) están cambiando. Desde que en 1994 entró en vigor el acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá se facilitó la circulación y se eliminaron obstáculos en materia de comercio entre los tres países. Con Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, la salida del país del TLCAN se convirtió en una posibilidad cada vez más remota desde que empezaron las conversaciones. Las condiciones, en negociación, acaban de iniciar su segunda ronda y este lunes 4 de septiembre los equipos discutirán algunos de los temas más escabrosos como la propiedad intelectual.

Además de reducir los obstáculos a nivel comercial y facilitar el trabajo de las empresas, el TLCAN afectará en otros ámbitos y se podrían redefinir algunos de los derechos digitales con los que cuenta actualmente la población mexicana. A pesar de que todavía no se ha llegado a un acuerdo final, algunos expertos estudian cuáles podrían ser las consecuencias de este nuevo tratado.

Uno de los puntos discutidos implica que los productos que se vendan en línea no estén sometidos a impuestos o aranceles y que, además, estos no sean víctima de cualquier tipo de discriminación por el origen de la mercancía. Los ciudadanos de los países dentro del TLCAN podrían beneficiarse de este punto sobre el e-commerce, aunque existen otros aspectos por discutir que podrían poner en peligro los derechos digitales de los mexicanos.

La propiedad intelectual está siendo uno de los temas discutidos este lunes por los equipos negociadores y uno de los principales peligros que ya se alertaron con motivo del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, TPP y que podrían volver a repetirse.

El mecanismo de notificación y retirada permite que empresas tecnológicas como Google y YouTube retiren el contenido de internet que infrinja la ley de derechos de autor. Cuando este tipo de empresas reciben la notificación, retiran directamente el contenido para evitar las consecuencias de violar la ley de derechos. El problema radica en que "no están analizando el contenido, lo retiran inmediatamente sin comprobar la acusación y acaba convirtiéndose en una herramienta para censurar contenido", explica Santiago Narváez, asistente de investigación de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D).

Los datos personales, al descubierto

Este mecanismo vigente en Estados Unidos podría adoptarse también en México y Canadá, facilitando la censura en internet y poniendo en peligro la libertad de expresión. Otro de las medidas peligrosas según Narváez y que podría entrar en vigor en la nueva versión del TLCAN es el libre flujo transfronterizo de datos. Eso implicaría que los datos personales en la red podrían ser vistos y utilizados por otros países con una regulación diferente. En México, la Ley de Protección de Datos Personal proporciona seguridad a datos disponibles en bancos, servicios de telecomunicaciones o el Gobierno.

En Estados Unidos, el presidente Trump firmó el pasado mes de enero la orden ejecutiva Incrementando la Seguridad Pública al Interior de los Estados Unidos en la que se elimina toda la protección de datos para las personas que no sean ciudadanos del país. Eso implicaría que si la información de un mexicano llega a Estados Unidos por el flujo transfronterizo de datos, esta se entendería según la ley del país, la cual no protegería los datos personales de la persona extranjera.

Sin embargo, este aspecto tiene también una segunda cara que podría ser beneficiosa. En algunos casos, estos datos podrían ser investigados en delitos como fraudes cibernéticos o un mal uso de servicios financieros. "Se debería prohibir el libre flujo de datos excepto en casos de investigación de delitos, pero siempre y cuando los datos personales de las personas no puedan ser explotados por compañías que ganan dinero con su venta o por estados que ejercen vigilancia", alertó Santiago Narváez en entrevista con Hipertextual.

A nivel de seguridad, otro de los puntos alarmantes es un artículo que ya se incluyó en el TPP y que obligaba a hacer pública toda la información de los administradores de los dominios de internet. Con la publicación del nombre y los datos de contacto, los propietarios "ponen en peligro su seguridad", agregó Narváez, y añadió:

Este artículo afecta al anonimato en la red, sobre todo en un contexto de inseguridad, de crimen organizado y de acoso en México, donde muchas personas han sufrido las consecuencias de publicar artículos contra el narcotráfico, por ejemplo.

La neutralidad de la red, un problema de todos

Estados Unidos todavía no ha llegado todavía a un acuerdo sobre la neutralidad de la red, pero, en el caso de que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) y su comisionado ejecutivo Ajit Pai se salgan con la suya, este cambio podría implementarse en los países que forman parte del TLCAN.

El objetivo de la FCC es revocar la Orden de Internet Abierto de 2015 para favorecer a algunos proveedores de internet como Verizon, los cuales podrían bloquear o ralentizar algunas páginas que no vayan acorde con sus intereses comerciales.

En México, este tipo de políticas no están reguladas y, a pesar de que Estados Unidos todavía no ha llegado a una conclusión, un internet abierto y libre podría estar en peligro más allá de las fronteras estadounidenses si se toma como ejemplo la propuesta de la FCC.

Las consecuencias de la negociación del TLCAN a nivel digital pueden ser negativas en algunos aspectos. Además de los peligros por el libre flujo de datos o la aplicación de unas leyes parecidas a las que violan la neutralidad de la red, el conflicto principal parece ser las condiciones en las que está siendo discutido el acuerdo.

"Deberían haber foros con expertos para establecer condiciones globales sobre estos temas, no tratados de libre comerco que solo invitan a las corporaciones y a los estados implicados a mostrar sus intereses. El proceso no es transparente ni democrático y las medidas que afectan a la población deberían ser votadas de manera abierta", explica el asistente de investigación.

México quiere finalizar las negociaciones a finales de este año. Poco después de que haya empezado la segunda ronda, los países están empezando a discutir los temas más polémicos, que no solamente pueden marcar el futuro empresarial y comercial, también el del internet y los derechos digitales de los mexicanos.