El alarido con el que finalizó el capítulo anterior se extendió hasta este segundo episodio titulado "Don't be afraid of the dark". La historia avanzó lo suficiente como para darnos cuenta que nuestros personajes están en peligro o bien propagando el terror, pero todos con un miedo irracional incontrolable.

Te recomendamos no seguir leyendo si no has visto el segundo episodio de la séptima temporada de la serie de antología favorita: American Horror Story.

De nueva cuenta Ally se encuentra en serios problemas. Su mente (¿su mente?) le está jugando malas pasadas. El terrorífico payaso que vio acostado a su lado resultó ser "nada". Ivy corrió a proteger a su esposa pero pronto se dio cuenta que fue otra crisis de Ally (vaya paciencia). Por su parte, Ozzy también sufre, tiene terrores nocturnos con payasos siniestros. Sus pesadillas (¿pesadillas?) se han vuelto perturbadoras.

Una cosa bastante prometedora sucedió en este segunda entrega: fueron presentados nuevos personajes. Los vecinos que se instalaron sin reservas en la casa frente a la de Ivy y Ally, esa donde hubo la masacre de sus anteriores ocupantes, resultaron bastante peculiares. Se trata de un matrimonio por conveniencia en donde ambas partes están felices. Estos personajes otorgan elementos perturbadores: las abejas que tanto vimos en las imágenes previas al estreno de la temporada; armas, paranoia, odio racial.

Otra cosa es que nuestras chicas protagonistas no han tenido paz. A penas salen de una cuando vuelven a estar en aprietos. Ally acude a su restaurante por que se activó la alarma del local y encontró a su chef colgado como animal en el cuarto frío. Poco sabemos de todo lo que sucedió en ese tiempo, la narración hace una elipsis que resulta muy interesante. Eso sí, los nervios de Ally están colapsados e Ivy cada vez más tensa porque desde la noche de la elección sus vidas cambiaron radicalmente.

Este segundo episodio se volvió bastante interesante al ver a Kai, el personaje interpretado por Evan Peters, desvelar su plan: lanzarse como candidato para dirigir el distrito. Poco a poco vemos como su odio racial y su retorcida mente va mostrándose con mayor claridad.

Una escena muy interesante es cuando Kai toca a la puerta de Ally y donde le explica por qué él está postulándose como candidato. Ally le dice que ella prefiere extender puentes a las personas y no muros pero Kai pronto le tira, como torre de naipes, su discurso, le deja ver que todos tienen miedo y que es mentira que ella esté dispuesta a extender puentes a cualquiera. ¡Vaya golpe a los lugares comunes!

Por si no fuera poco, el tema de las armas salió a relucir en este episodio. Ally, con su miedo por el asesinado del chef, decide tomar un arma que le facilitó Harrison, su siniestro vecino de enfrente. Son realmente confrontativos los discursos que encontramos en este capítulo, discursos que vemos una y otra vez en las noticias, en los los time lines de las redes sociales, posturas en todas direcciones que se han dejado ver especialmente a partir de la toma de poder de Trump.

Las cosas están cada vez más tensas con Winter al cuidado de Ozzy... y de Ally. Quién sabe qué juego quiere jugar esta extraña niñera de cabello cenizo, pero no parece nada bueno. Todavía nos queda por descubrir su conexión con Kai y qué es lo que en verdad la mueve. Cuando las cosas se ponen más cercanas entre ella y Ally, se va la luz. Entonces Harrison le dice a Ally que hubo un apagón en varios estados y que no se sabe si son los múltiples enemigos de Estados Unidos.

Así pues, Winter se va a su casa y Ally intenta hablar con Ivy pero ella tiene sus propios problemas en el restaurante. Como la comunicación se corta, Ivy decide enviar a su empleado, Pedro Morales, a su casa para que le lleve suministros y agua a Ally. En medio del miedo y de la angustia exacerbada, Ally intenta cuidar su hogar a como de lugar, entonces dispara sin piedad a lo que se mueve en la entrada, no está dispuesta a arriesgarse. Claro, el pobre Pedro Morales es el que estaba en la puerta y cae abatido por el disparo de bala que recibió sin que pudiera hacer nada.

La tragedia se vuelve a cernir en el personaje de Ally. Así es, el miedo se ha apoderado de todos. Nos toca aprender que en un intento de protegernos bien podemos lastimar a los demás. Vaya lección.