Los enfrentamientos y el ataque del pasado fin de semana durante la marcha de grupos neonazis y supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia, le está costando muy caro a Donald Trump. Después de que el presidente de Estados Unidos diera un discurso ambiguo con motivo de la manifestación racista, muchas empresas que forman parte del Consejo de Fabricantes Estadounidenses han abandonado el grupo. Dell, Harris Corporation y United Technologies Corp. son, hasta la fecha, las únicas compañías tecnológicas que han permanecido en el consejo.

El éxodo ha puesto de relieve la implicación de las compañías en temas políticos y sociales como el suceso de Charlottesville y la respuesta de un presidente, quien no ha mostrado su total rechazo a la marcha extremista y a los posteriores ataques.

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El fabricante de chips Intel ha sido la primera empresa tecnológica en mostrar su desacuerdo con las políticas de Trump y en abandonar el consejo en señal de protesta. El CEO de Intel, Brian Krzanich, subrayó en un comunicado su aversión por la violencia ocurrida el pasado fin de semana y afirmó que renunciará al Consejo de Fabricantes Estadounidenses para progresar, «mientras que muchos en Washington parecen más preocupados con atacar a cualquier persona que no está de acuerdo con ellos. Debemos honrar -no atacar- a los que han defendido la igualdad y otros valores estadounidenses tan preciados».

En este contexto, Krzanich destacó que esta renuncia es una llamada de atención para poner sobre la mesa el clima político tan dividido en Estados Unidos y que está causando muchos problemas que afectan a la industria manufacturera.

La política y las agendas políticas han dejado de lado la importante misión de reconstruir la base manufacturera de América.

El Consejo de Fabricantes Estadounidenses fue creado por Donald Trump para que fuera asesorado por los directores generales de grandes empresas sobre la industria manufacturera de Estados Unidos. Intel ha alertado de una situación ya poco propicia para la industria de la tecnología, un achaque que podría incrementarse si Donald Trump cuenta con poco respaldo y asesoría en este ámbito.

Por su parte, Dell ha decidido permanecer en el consejo, a pesar del escándalo y del efecto dominó que ha provocado la salida de cuatro compañías y del presidente de la Alianza para las Manufacturas Americanas, Scott Paul.

La empresa de computadoras afirmó a través de un portavoz que no hablaría sobre la decisión de los ya antiguos miembros, pero que, en su caso, seguirán colaborando con la administración de Trump y con otras alrededor del mundo «para compartir nuestro punto de vista sobre cuestiones de política afectó nuestra empresa, clientes y empleados», informó The Business Insider. Por otro lado, la salida del consejo supondría la retirada del apoyo de la Casa Blanca y del presidente de Estados Unidos, una decisión que podría tener consecuencias para algunas empresas, las cuales deciden antes prevenir que curar.

Así como Dell, otras compañía fuera del ámbito tecnológico han decidido permanecer en el consejo, como General Motors, cuyo CEO Jeff Immelt destacó que su empresa no tienen tolerancia para el odio o el racismo, «y condenamos enérgicamente el extremismo violento en Charlottesville el fin de semana», aunque Immelt anunció que seguirían formando parte del grupo de asesoría de Donald Trump.

El efecto dominó de las compañías que mostraron su descontento ante la respuesta del presidente a lo ocurrido en Charlottesville se inició el pasado lunes 14 de agosto, cuando el CEO de la farmacéutica Merck, Kenneth Frazier, publicó en Twitter la retirada de la compañía del Consejo de Fabricantes Estadounidenses.

A esta decisión se unió Under Armour, quienes subrayaron: «Nos mantenemos firmes en nuestro potencial y habilidad de mejor la industria estadounidense. Sin embargo, Under Armour se dedica a la innovación y al deporte, no a la política”.

Ante esta ola de críticas, este martes 15 de agosto, la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) se unió al grupo de ex miembros del consejo, así como el presidente de la Alianza para las Manufacturas Americanas, Scott Paul.

Donald Trump dijo que durante la marcha en Charlottesville hubo mucha violencia por «las dos partes», en alusión a los grupos neonazis radicales y las asociaciones antirracistas y antifascistas que se enfrentaron en Virginia. «He condenado a los neonazis, he condenado a muchos grupos. Pero no toda esa gente eran neonazis, o supremacistas blancos, ni mucho menos», destacó en un discurso que fue alabado por el David Duke, el ex líder del Ku Klux Klan.

El presidente también ha hecho alusión a la salida de las empresas del consejo a través de su cuenta de Twitter, en la que escribió que por cada director general que deja el Consejo de Fabricantes «tengo muchos para ocupar su lugar. Los fanfarrones no deberían haber continuado. ¡Empleos!».

Las compañías que se han retirado esta semana del grupo de asesoría de Trump no han sido las primeras. Después de que el presidente retirara a Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático, Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX, y Bob Iger, de Disney, decidieron dejar de formar parte del consejo. También en junio de este año. Travis Kalanick, antiguo CEO de Uber, criticó la postura de Trump sobre inmigración y abandonó también el Consejo de Fabricantes Estadounidenses.

Trump retira a Estados Unidos del Acuerdo de París

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