Con el cierre del tercer trimestre fiscal de Apple, el iPad volvió a brillar. Tim Cook (CEO), Luca Maestri (CFO) y el resto del equipo de Apple informaron que sus ventas aumentaron un 15% YoY (año a año) y un 28% QoQ (trimestre a trimestre). Las cifras contrastan con las registradas durante los últimos tres-cuatro años, en los que el iPad no hizo más que caer tanto en unidades vendidas como en ingresos totales.

Pero no todo es champán, confeti y festividad. El crecimiento del iPad está sustentado mayormente por su versión de bajo coste, no por los iPad Pro de 10,5 y 12,9 pulgadas que Apple desveló durante su conferencia anual para desarrolladores; y tanto el precio medio de venta como los ingresos totales de la división —cuyo crecimiento no es parejo al aumento en unidades vendidas— lo reflejan.

El ASP, o precio medio de venta, indica el precio medio de todos los iPad que Apple ha comercializado. En este tercer trimestre fiscal, el ASP ha caído ligeramente respecto al trimestre anterior, lo que demuestra que se han comercializado más iPad “baratos” que iPad Pro en este periodo. La caída ha sido aún más pronunciada respecto al Q3 de 2016, cuando el lanzamiento del iPad Pro de 9,7 pulgadas hizo que la división sufriera un repunte en ventas.

Los ingresos de la división también reflejan este hecho. Es la primera vez que crecen (YoY) en el último año —observar las flechas de colores en la gráfica ilustrativa—, pero su mejoría es de “solo” un 2%, mientras que las unidades vendidas crecieron un 15% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta diferencia de crecimiento tan pronunciada entre los ingresos y las unidades vendidas refleja inequívocamente que Apple ha vendido bastante menos iPad Pro que hace un año.

Pero para contextualizar estas cifras correctamente, es necesario tomar algunas consideraciones previas:

  • El impacto de los nuevos iPad Pro ha sido mínimo. El tercer trimestre fiscal de Apple finalizó el 1 de julio. Los iPad Pro de 10,5 y 12,9 pulgadas fueron presentados el 5 de junio y llegaron a las tiendas una semana más tarde. El impacto de los mismos en las cuentas trimestrales de Apple ha sido, por lo tanto, mínimo —al igual que iOS 11, uno de los principales argumentos de venta de esta nueva gama de iPad—. El próximo trimestre fiscal se podrá comprobar el éxito (o fracaso) real de los nuevos iPad Pro y la increíble promesa que supone iOS 11.

  • Apple ha alterado el calendario con frecuencia. Comparar año a año, en el caso del iPad, es muy complejo. A diferencia de los iPhone, los iPad no han seguido ventanas de lanzamiento fijas durante los últimos tres años. El iPad Pro de 12,9 se presentó a finales de 2015; el iPad Pro de 9,7 en marzo de 2016; el iPad “barato” llegó en marzo de 2017; y los nuevos iPad Pro de 12,9 y 10,5 pulgadas no han llegado hasta junio de 2017. Este dinamismo en las ventanas de lanzamiento produce variaciones en los resultados trimestrales que dificultan su juzgado.

¿Un espejismo?

Wall Street y gran parte del sector han recibido con los brazos abiertos las buenas noticias del iPad. Crecimientos del 15% YoY, nuevos productos y la promesa de un iOS 11 revolucionario son cartas muy pesadas que pueden actuar como pilares en un hipotético y lúcido futuro para el iPad.

Pero estos buenos resultados no son más que un primer paso hacia el punto de inflexión. Será durante los próximos dos trimestres cuando se pueda cuantificar el impacto de los nuevos iPad Pro, las campañas de publicidad y marketing y, cómo no, iOS 11. Si los resultados son positivos y muestran un crecimiento significativo, Apple habrá dado por fin con la tecla. De lo contrario, las buenas noticias de este tercer trimestre fiscal quedarán como un simple espejismo y las numerosas ventas del iPad "barato" habrán sido un mero parche temporal.