Las compañías que se trasladan desde Francia a España tienen cierta fijación con el sector del transporte. La primera de ellas fue BlaBlaCar y sus trayectos compartidos; después llegó Drivy y el alquiler de coches entre particulares y hace unas semanas aterrizaba DriiveMe. En definitiva, todo coches y todos para reducir el coste medio que supone a cada usuario recurrir a esos mismos servicios, pero de forma tradicional.

Algunos, como es el caso del último, proponen precios que pueden sonar a broma. DriiveMe se anunciaba por todo lo alto como la compañía de alquiler de coches por sólo un euro el trayecto. Algo, en principio, imposible si se tiene en cuenta que el precio medio de un alquiler de coche en cualquiera de las compañías más conocidas suele rondar los 100 euros en su versión más optimista. ¿Dónde está la trampa entonces?

Al igual que propuso FreedomPop, una OMV que lleva operando en España algo más de un año, los precios de su servicio básico estarían a coste cero y, a partir de ahí, una oferta freemium en función de las necesidades que cada uno considere para su uso de la línea. De nuevo, la duda surgía entre la opinión pública por la sorpresa del contraste: tarifas de línea de más de 30 euros vs. una gratuita. Lo primero que cabe pensar es en la estafa del siglo; gato encerrado, sin duda.

La realidad es que todo suele explicarse por una lógica bastante simple. En el caso de la OMV se da por hecho que la mayor parte de los usuarios tendrán que recurrir a las tarifas de pago. En el caso de DriiveMe por una pura cuestión logística. Desde su creación hace 5 años, la startup francesa ha jugado del lado de las compañías de alquiler de coche. Ellos, de forma gratuita realmente, llegan a un acuerdo con las compañías de alquiler de coche ya de sobra conocidas que tienen vehículos fuera de su central. En vez de recurrir a los caros conductores o camiones para la reubicación de las flotas de coches, utilizan usuarios que, por sólo un euro, hacen el trabajo de otros profesionales. El alquiler sería como cualquier otro, incluyendo los seguros, pero con alguna salvedad. ¿El problema? La oferta está limitada al volumen de coches que en ese momento estén fuera de su localización principal y a los acuerdos que la propia empresa tenga en vigor. Es decir, que puede ocurrir que, si ningún coche está alquilado para un viaje sólo de ida, la oferta se reducirá a cero.

De momento en España, donde llevan sólo unas semanas operando, las opciones son limitadas. Con el tiempo es de esperar que se alcancen las cifras de Francia, donde sí que tienen grandes flujos de movimiento. Sin embargo, un simple vistazo a varios foros hace darse cuenta de que existe una casuística repetida: en las oficinas de alquiler muchas veces desconocen el servicio contratado. O lo que es lo mismo, el alquiler de un euro puede convertirse en uno de tres cifras.

¿Rentabilidad?

Al precio de un euro, la rentabilidad para la compañía es prácticamente nula. El importe incluye IVA, por lo que se parte proporcional se reduce a céntimos por cada coche alquilado. ¿De dónde saca DriiveMe sus ingresos en tal caso? Probablemente de los acuerdos con las propias compañías de alquiler de coches que, aún así, seguirán ahorrándose grandes porcentajes en los costes de relocalización.

Ahora bien, existe una pregunta en el aire. Obvia por otro lado: ¿qué pasará cuando las empresas de alquiler de coches dejen de externalizar este servicio y lo ofrezcan como algo propio? Quizá no por un euro, pero sí más rentable que un alquiler estándar. El pivotaje de esta compañía será más que necesario.