Después de la contienda de Hillary Clinton y Donald Trump, el mundo siguió con mucha atención la elección de Francia, en la que Marine Le Pen y Emmanuel Macron se disputaban la presidencia.

Sin embargo, los verdaderos protagonistas de ambas contiendas no fueron los políticos, sino las noticias falsas, los ataques cibernéticos y las cuentas bot que salpicaron los procesos electorales de Estados Unidos y Francia por igual.

En el caso francés, dos días antes de la segunda vuelta de la elección francesa, se filtraron 15 GB con información confidencial sobre la campaña de Emmanuel Macron. Por supuesto, los detalles escabrosos fueron replicados y difundidos por conocidos personajes de la derecha francesa y por un ejército de cuentas en las redes sociales.

Aunque se había sospechado y documentado que algunas de estas cuentas, especialmente en Twitter, podrían tratarse de bots, no se sabía qué tan profundo era el pozo.

El investigador Emilio Ferrara de la Universidad del Sur de California, encontró vínculos entre las cuentas que promovieron los MacronLeaks y las cuentas que apoyaron a Trump durante las elecciones estadounidenses.

Ferrara recopiló 17 millones de tweets emitidos durante las elecciones francesas y, con ayuda de un algoritmo de machine-learning, fue capaz de definir patrones que identifican si detrás de las cuentas hay personas o bots. El investigador encontró que en una muestra de 100.000 usuarios que participaron en la discusión de #MacronLeaks, 18.000 eran bots.

Entre los hallazgos, Ferrara descubrió que algunas de esas cuentas habían sido creadas durante la elección estadounidense del 2016. Además, dichas cuentas habían sido muy activas durante el periodo que duró la contienda en Estados Unidos, pero al pasar ese periodo no hicieron gran cosa y de pronto, volvieron a ser muy activas... con tweets escritos en francés.

"La mayor parte de la audiencia de la campaña de MacronLeaks eran de la comunidad angloparlante alt-right, incluso más que los usuarios franceses", dice el estudio.

En las conclusiones, Ferrara asegura que los resultados de la investigación fortalecen la hipótesis de que podría existir un mercado negro de bots que difunden desinformación política y recalcó que aún falta mucho por descubrir acerca de cómo las redes sociales pueden ser manipuladas y cuáles son las consecuencias cuantificables que esto provoca en la sociedad.