Samsung Electronics ha anunciado en su presentación de resultados trimestrales del segundo trimestre del año fiscal 2017 que ha obtenido récord de beneficios, 9.900 millones de dólares, lo que supone un incremento del 89% sobre el mismo período del año anterior. Detrás de las espectaculares cifras, que fueron igualmente buenas durante el trimestre anterior, se encuentra el enorme rendimiento que sigue proporcionando la división de semiconductores, que aunque no tenga el atractivo de la división móvil, es el futuro de la compañía.

Si es una compañía como Apple el iPhone supone sobre un 65% de los ingresos, en Samsung los chips y la división de pantallas suman un 70%, mostrando que ninguna compañía está libre de dependencia, y que pese al desconocimiento general, Samsung es una compañía de componentes, que también vende dispositivos móviles y electrodomésticos. El récord de beneficio también habría llevado a superar a Apple este trimestre según analistas, a la espera de que la compañía de Cupertino presente resultados.

En lo que respecta a la división móvil, cuyos resultados se esperaban para conocer la salud de los Samsung Galaxy S8 después de la retirada del Note 7, la compañía surcoreana afirma, sin presentar cifras de ventas, que ambos terminales han vendido más que sus predecesores en todas las regiones. Además el precio medio por dispositivo ha subido gracias a que el Galaxy S8+ ha supuesto más del 50% de las ventas de los dos terminales estrella. Los resultados se han visto contrarrestados, eso sí, por las gamas medias y bajas, gracias a esto, el número total de terminales distribuidos se mantiene estable.

Pese al buen hacer de los nuevos terminales de gama alta, el gran incremento en ventas viene, como decíamos, de las divisiones de componentes. Si la división móvil creció un 12% en ventas y decreció un 6% en beneficios, divisiones de componentes como semiconductores crecieron un 46.5% en ventas y un 67% en beneficios. La división de paneles creció un 20% en ventas y un 1100% en beneficios.

Detrás de estas cifras se encuentran demandas muy fuertes en componentes clave con las pantallas OLED flexibles para smartphones y chips de almacenamiento de alto rendimiento, que va desde memoria NAND para smartphones hasta SSDs NVME para centros de datos y empresas. Los SoCs para smartphones y los sensores de imagen también están teniendo gran acogida en el mercado, y la división de fábricas también se sigue beneficiando de la producción de procesadores de 10 nanómetros como el Snapdragon 835, el más extendido en la gama alta de los grandes fabricantes.