Desde que Donald Trump gobierna Estados Unidos, entrar al país se ha hecho un poco más complicado de lo que ya era después de los atentados del 9/11.

En primer lugar, existe un veto para la transportación de los dispositivos electrónicos de tamaño mediano en los vuelos provenientes de algunos países mayoritariamente musulmanes. A ello se suman diversas restricciones a las visas de trabajo y la constante e invasiva revisión de los dispositivos de los visitantes.

En marzo se reportó que la revisión del contenido móviles, portátiles y tabletas sin orden judicial por parte de los oficiales de migración en las fronteras y aeropuertos había incrementado alarmantemente.

Sin embargo, hay una frontera digital que estas autoridades no pueden traspasar: la nube.

De acuerdo con una carta que la Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés), el escrutinio se limita a los datos almacenados localmente en los dispositivos portables.

La carta escrita por el comisionado de la agencia Kevin McAleenan apunta:

CBP tiene la autoridad para conducir búsquedas extendidas a todos los productos que entran o salen de los Estados Unidos, incluyendo información que reside físicamente dentro de un dispositivo electrónico transportado por cualquier viajero internacional. Sin embargo, las búsquedas conducidas por la CBP no se extienden a la información localizada en servidores remotos.

Por "remotos" McAleenan se refiere a que dichos servidores pueden estar ubicados dentro o fuera del país, según puntualizó.

La agencia fronteriza debió hacer esta precisión después de que el senador de Oregón Ron Wyden contactara a la CBP para aclarar los límites y las justificaciones de sus escandalosas prácticas.