Un avión que disminuirá el sonido del motor y que será capaz de recorrer distancias en un tiempo reducido. Este es el objetivo de la NASA con su avión supersónico, que contará con un presupuesto de 390 millones de dólares durante los próximos cinco años. La Agencia Espacial de Estados Unidos empezará a contemplar este mes de agosto las diferentes ofertas de los fabricantes para la construcción del primer modelo. Para 2022, la NASA contempla que la aeronave ya sea probada en Estados Unidos. El primer año de financiación se incluye en la propuesta de presupuesto de Donald Trump para 2018.

La NASA apunta a un nivel de sonido muy bajo y que podría comprarse con el ruido de un automóvil de lujo en la carretera o la conversación de un restaurante con mucha ocupación. Concretamente, el motor alcanzaría unos 60 decibelios, 30 menos que el legendario Concorde. El primer diseño, realizado en colaboración con la compañía Lockheed Martin, sería de 28 metros, volaría a una altura de 16.764 metros y tendría capacidad para un piloto, explicó Bloomberg.

Los investigadores afirmaron que el primer modelo de la aeronave fue probado en un túnel de viento en el mes de junio, aunque se trataba de un diseño a menor escala. El prototipo final promete, como ejemplo, reducir a la mitad las seis horas de vuelo en el trayecto de Nueva York a Los Ángeles y así cumplir una de las expectativas más grandes en la industria de la aviación: lograr aeronaves de alta velocidad.

La NASA compartirá las tecnologías de fabricantes de aciones como OEM, General Dynamics o Boeing, además de Boom, la compañía experta en aviones supersónicos desde 2016.

En febrero de 2017, la NASA consiguió el contrato que le permitiría desarrollar el primer modelo de avión supersónico. Charles Bolden, administrador de la agencia, afirmó en ese momento que están trabajando duro "para hacer que el vuelo sea más verde, más seguro y silencioso, mientras desarrollamos aviones que viajan más rápido y construyen un sistema de aviación que funciona de manera más eficiente".

Además de desarrollar la tecnología, la NASA afronta otros retos como la regulación en Estados Unidos que tipifica la velocidad máxima permitida en vuelos comerciales, la cual no puede ser mayor a unos 1.060 kilómetros por hora a 9.144 metros. La NASA no ha especificado la velocidad máxima a la que circularían los aviones supersónicos, pero tendría que superar el número para lograr viajar por la mitad de tiempo que un avión convencional y conseguir la aprobación del Congreso de Estados Unidos.

El proyecto se integra dentro de la iniciativa de la NASA New Aviation Horizons, cuyo objetivo es reducir el uso de combustible, las emisiones y el ruido de los aviones a través de innovaciones. La última iniciativa fue el desarrollo del avión subsónico Aurora D8 Double Bubble para conseguir reducir los costes de los vuelos sin poner en peligro su eficiencia.