"La mayoría de los trabajos del futuro tienen base en la tecnología, y si no hacemos algo urgente en la inclusión de las mujeres en la tecnología, nos vamos a quedar fuera de ese futuro", asegura con preocupación Mariana Costa, cofundadora de Laboratoria, una startup latinoamericana que enseña código a las mujeres jóvenes.

Fundada en 2015, Laboratoria se ha convertido en un ejemplo de emprendimiento social en Latinoamerica. De acuerdo con las cifras del Banco Interamericano de Desarrollo, en 2020 la región necesitará 1.2 millones de desarrolladores, pero en el mundo de la tecnología es difícil encontrar a mujeres dentro del sector. [El promedio]( El promedio del personal femenino en las empresas tecnológicas es de 19% contra un 81% masculino. ) del personal femenino en las empresas tecnológicas es de 19% contra un 81% masculino.

Mariana Costa y los cofundadores de la startup buscan llenar las vacantes que las empresas necesitan con personas diversas y, a la vez, combatir la precariedad laboral y la desigualdad de género que existe en América Latina.

Durante la octava edición de la Campus Party México, Mariana Costa, anunció que comenzarán operaciones en la ciudad de Guadalajara para complementar el trabajo de sus sedes de Lima, Arequipa, Ciudad de México y Santiago de Chile.

En los próximos años, esperan lograr alianzas con 200 empresas con sedes en la capital de Jalisco e impactar las vidas de 2.500 mujeres jóvenes locales.

Laboratoria después de la fama

Durante el Foro de Cooperación Asia Pacífico realizado en Perú, Laboratoria formó parte de un panel que incluía a Barack Obama y a Mark Zuckerberg. Mariana Costa fue expuesta al ojo público como un ejemplo del emprendimiento social en Perú y de la ola de jóvenes latinoamericanos que busca utilizar la tecnología para el bien.

Laboratoria no se durmió en sus laureles después de la experiencia en la que dos líderes mundiales reconocieron sus esfuerzos. "Toda esa exposición por si sola no hace la diferencia, pero si haces tu trabajo bien y aprovechas la oportunidad, entonces sí suma", comenta Mariana en entrevista para Hipertextual.

Lo que sí provocó la exposición mediática fue que miles de jóvenes de mujeres latinoamericanas conocieran el proyecto y aplicaran para convertirse en aprendices. Ahora, Laboratoria acepta en promedio regional a 2 de cada 10 de las aplicantes tras un largo y exigente proceso.

"Queremos alumnas que van a darlo realmente todo para cambiar su futuro. No queremos alumnas que vienen a probar si les gusta y si no lo dejan. Para eso tenemos un proceso de selección que mide bastantes cosas", explica Mariana, "buscamos el perfil de una joven que realmente tiene mucho compromiso, alguien perseverante y que a la primera que se ponga difícil no se va a rendir. Queremos que construyan una carrera en el sector y les tiene que ilusionar la posibilidad de construirla".

Además de transformar la vida de sus egresadas, Laboratoria quiere posicionarse como la principal referencia en la formación de mujeres en la industria tech latinoamericana.

El dinero, el maldito dinero

Aunque Laboratoria tiene la fama y el reconocimiento, a dos años de su fundación, como muchos de los emprendimientos sociales y con fines de lucro, Laboratoria no ha alcanzado su equilibrio: todavía no es autosostenible, algo que sus cofundadores desean cambiar a mediano plazo.

Actualmente la startup cuenta con tres entradas de dinero: dos de ellas se hacen en conjunto con las empresas aliadas y la tercera recae sobre las alumnas del programa. Una vez que ellas consiguen empleo, deben aportar un porcentaje de él durante algún tiempo como retorno por la educación recibida.

Mariana explica "tenemos una política de solo cobrarle a las estudiantes que consiguen trabajo, pero nuestra base de inserción no es del 100% y nosotros asumimos la pérdida de las que no están preparadas para recibir trabajo”.

Respecto a su relación con los gobiernos de los países donde operan (Perú, Chile y México), Mariana comenta que el gobierno chileno ha sido uno de los principales colaboradores del proyecto. Aunque el gobierno peruano no ha aportado tanto como el chileno, en su proceso de transformación digital ha empleado a algunas de las egresadas.

El gobierno mexicano es el que más distancia ha tomado respecto al programa. "Nosotros ya tenemos un modelo validado, con impacto súper medido y nos encantaría que el gobierno nos dijera ‘mira quiero que abras un Laboratoria aquí en Guadalajara, contribuimos a hacerlo posible”, dice Mariana.

¿Qué sigue para Laboratoria? Aunque los primeros años se han dedicado a capacitar a Front-End Developers, en Guadalajara se probará un piloto para hacer jóvenes UX designers y después expanderán su programa para formar Back-End Developers. La mira de la startup se encuentra en expandir sus operaciones a otros países donde impera la desigualdad y la informalidad laboral entre las jóvenes, Colombia y Brasil.