La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos ha abierto una investigación sobre Amazon porque según el regulador, hay indicios de que la compañía esté inflando precios de algunos de sus productos, lo que dado su posición de mercado puede suponer una injerencia en el libre funcionamiento del mercado al ostentar, en muchos sectores, una posición dominante en el comercio online y haber desplazado a algunos de sus competidores a un posición menor respecto al reparto del mercado.

En este sentido, y dados los últimos movimientos de Amazon respecto a la compra de Whole Foods, su posición en el mercado, también de los alimentos frescos, está desplazando a parte de sus competidores también en los nuevos mercados en los que opera, algo que dado su volumen y tamaño en todo mundo le permitiría inflar los precios de aquellos productos que han pasado a ser por volumen de mercado parte exclusiva de su catálogo.

El asunto, según el grupo de vigilancia del mercado que ha remitido las acusaciones a la FTC, alcanzaría cerca de 46% del total de los productos que Amazon tiene en su catálogo, lo que supone que la compañía habría inflado precios en casi la mitad de su catálogo, lo que además podría sumarte los frescos de Whole Foods ahora que la compañía pertenece al grupo de Jeff Bezos.

De hecho, este grupo de presión ya solicitó a la FTC que impidiera la compra de Whole Foods mientras se siguiera dando una fijación de precios ficticia que estaba afectando directamente al bolsillo de los consumidores y podría suponer, además, un problema para el desarrollo del negocio de productos fresco a través de internet. Amazon contestó a esta solicitud diciendo que las conclusiones ed Consumer Watchdog estaban "completamente equivocadas".

Ahora habrá que esperar si esta investigación inicial se torna en algo más complejo, pero visto la investigación a Apple sobre la fijación de precios de los ebooks, puede salirle caro a Amazon de probarse.