Actualizado el 6 de julio a las 17:58. Suena como a una de las peores épocas de Yahoo. A la última, de hecho, cuando había que salvar los muebles bajo cualquier precio de una tecnológica que tenía los días contados. Pero el caso de Microsoft, una de las compañías más grandes del mundo, es completamente diferente: supone todo un cambio de era, centrada en la tecnología cloud.

La compañía presidida por Nadella ha anunciado el despido de 3.000 empleados en todo el mundo para centrar sus esfuerzos y, muy posiblemente, elevadas nóminas en otras áreas. Y no es la primera vez que lo hace: el año pasado ya redujo su equipo con el despido de 2.850 empleados, 900 de ellos en el área de ventas, y siempre coincidiendo con el fin de su año fiscal. Hoy mismo, y sin confirmación de momento por parte de la tecnológica, está previsto que se empiecen a comunicar las salidas en todas las delegaciones de la entidad. Y aunque esto pueda sonar terrible a nivel humano, lo cierto es que a nivel estratégico puede ser todo un acierto puesto que la idea de Microsoft es reestructurar su unidad de clientes empresariales y alguna de sus divisiones para PYMES mediante una fusión. Especialmente de sus unidades de ventas con un objetivo muy simple: centrar todos sus esfuerzos en promocionar, vender y sacar rédito a toda su tecnología cloud.

Azure, el mayor ejemplo cloud de la compañía, ha pasado desapercibido durante un largo tiempo. Desde que Nadella llegase a Microsoft en 2014 el cambio de era empezó a notarse en los desarrollos de la entidad. El paso estaba claro para él: Cloud First, Mobile First. El ingeniero y líder de la tecnológica quería que sus sistemas operativos dejasen de ser el núcleo del negocio bajo cualquier precio: hasta Office ha sufrido ese cambio. Pero para ello tenían que estar todos alineados bajo el mismo objetivo. Lo que ha creado polémica en las filas de Microsoft e incluso ha abierto una guerra en el entorno directivo enfocado al marketing. Kevin Turner, que dejó su cargo de director de operaciones en 2016, fue muy criticado por el hecho de abandonar Azure a su suerte durante su cargo. El testigo pasó a manos de Judson Althoff y Jean-Philippe Courtois que, tras entender el fallo de su predecesor, entendieron que el futuro de Microsoft pasaba sí o sí por el cloud.