Una de esas historia que mezclan tecnología con resultados, heroicidad y, sin duda, un final más que feliz para los protagonistas de esta historia, sucedida en Reino unido y que demuestra que la tecnología, incluso menos podemos depender de ella, tiene una utilidad que va más allá de subir una foto a instagram de las vacaciones: puede salvarte la vida.

La historia comienza, como suele ser habitual, con un alpinista en busca de esos rincones secretos de Gran Bretaña, en especial una zona que el año pasado, vía documental de la BBC, estaba considerada una de las más magníficas para explorar si te van los deportes extremos. Priest’s Hole, una cueva localizada en el parque nacional Lake District en UK, está considerado como uno de los lugares más bellos que se puedan explorar en la zona, y atrae a un montón de alpinistas y exploradores.

Esta semana, una alpinista de Reino Unido que se aventuró a practicar su deporte favorito en la zona, buscando precisamente la cueva de Priest’s Hole, perdió el equilibro y se precipitó por una pendiente de cerca de 20 metros, sufriendo una importante lesión en la cabeza, aunque afortunadamente pudo usar su iPhone para realizar una llamada a emergencias, y consiguió hablar con el equipo de rescate.

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El problema es que el equipo de rescate no tenía los detalles precisos del accidente, ni el alpinista pudo dar detalles de dónde exactamente había caído, por lo que no podían proceder a localizarlo, y por tanto, a rescatarlo, sin antes montar un equipo de búsqueda, algo que complicaría las cosas por las dimensiones del parque. Por ello, el equipo de rescate solicitó al alpinista accidentado que activase su 'Buscar a mis amigos' para tener la localización exacta a través del GPS.

Gracias a Buscar a mis amigos, el equipo de rescate localizó al alpinista y la historia tuvo un final feliz:

Imagen: dailymail.co.uk