Mordor es un país ficticio inventado por el escritor J.R.R. Tolkien, autor de la saga de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Era el lugar en el que reinó el malvado Sauron y donde se creó el Anillo Único para gobernarlos a todos y causante de la Guerra por el Anillo. En ella, participaron todos los habitantes de la Tierra Media, desde los elfos, los hobbits (como Frodo y su fiel amigo Sam), los enanos y los magos como Gandalf.

Hasta los menos seguidores de la saga de Tolkien saben quienes son estos personajes de la mitología, y conocen, aunque sea a grosso modo, a los protagonistas o la historia alrededor de las tres películas. Y no es para menos. Desde el estreno en 2001 de la primera entrega, La comunidad del anillo, la saga de Tolkien puede compararse en fama, seguidores y recaudación a la industria de Harry Potter basada en los libros de J.K. Rowling.

El día que Tolkien leyó y cantó pasajes de «El Hobbit» y de «El señor de los anillos»

Además de los libros y las películas, los elfos, los hobbits y los magos han sido también utilizados en videojuegos, máquinas recreativas y otros productos de merchandising. El problema radica en que la distribuidores parecían no tener el permiso de la industria Tolkien para comercializar de manera digital con los personajes de la saga. Desde 2012, Warner Bros. y el imperio del creador de El Señor de los Anillos y El Hobbit iniciaron una guerra por los derechos de licencia. Los herederos del escritor sudafricano afirmaron que el estudio infringió los derechos de autor y violaron el contrato al sobrepasar su autoridad, por lo que demandaban 80 millones de dólares a Warner.

Tolkien y la editorial HarperCollins destacaron que la distribuidora estadounidense solamente tenía permiso para comercializar con mercancía "tangible" basada en los libros y películas, pero no con productos digitales como videojuegos. Los demandantes han subrayado el daño irreparable que este tipo de acciones pueden hacer para la industria Tolkien por las denominadas "explotaciones digitales". Las investigaciones se llevaron a cabo después de que el abogado la familia Tolkien recibiera un correo spam con publicidad del videojuego: Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring: Online Slot Game. Por su parte, Warner Bros. afirmó que las explotaciones digitales eran habituales y legales dentro del contrato.

Cinco años después del inicio de la disputa, demandante y demandado han conseguido llegar a un acuerdo. A pesar de que no se han publicado los términos del acuerdo, un documento legal declaró que no habrán honorarios o costos que se deban otorgar a ninguna de la dos partes, ni se tendrá derecho a recuperar honorarios o costos. Warner Bros. afirmó en un comunicado:

Las partes están satisfechas tras haber resuelto amigablemente este asunto y esperamos trabajar juntos en el futuro.

El enfrentamiento no es el primero entre el imperio de El Señor de los Anillos y la distribuidora. En 2008, New Line Cinema, filial de Warner Bros., fue demandada por los herederos de Tolkien por las ganancias de las películas estrenadas entre 2001 y 2003. En este caso, los demandantes sostuvieron que la productora les debía más de 220 millones de dólares por la recaudación de los filmes y amenazaron con bloquear el estreno de las dos nuevas películas de la precuela El Hobbit.

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El emporio Tolkien se basó en un contrato firmado en 1969 para llevar a cabo la denuncia, en la que se especificó que tenía derecho a un 7.5% de los beneficios de las películas o de los productos relacionados con el mundo creado por J.R.R. Tolkien.

En 2009, las dos partes llegaron también a un acuerdo por el pago de 100 millones de dólares a los Tolkien, dejando así vía libre a los estrenos de las películas de la historia de Bilbo Baggins.

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