La historia de 3D Robotics podría dar material para toda una temporada de la serie Silicon Valley, porque recoge lo mejor y un poco de lo peor del mundo tecnológico.

En lo que respecta al lado positivo, es la historia de colaboración de una comunidad unida y, por el otro, es el resultado de una serie de malas decisiones. Hace unos años, 3D Robotics se perfilaba a convertirse en la empresa de drones MADE IN USA que podría poner estos dispositivos en el centro de la vida económica de Estados Unidos.

La empresa fue fundada en 2009 por dos peculiares personajes. El primero de ellos era Chris Anderson, hasta entonces editor en jefe de la revista Wired y fiel creyente de que los vehículos voladores no tripulados serían la próxima gran revolución tecnológica.

El segundo, era el autodidacta mexicano Jordi Muñoz, quien construía todo tipo de artilugios tecnológicos y los exhibía en foros de Internet.

Ambos se habían conocido en un foro de makers, donde las creaciones de Muñoz habían llamado la atención de los participantes y sobre todo la de Chris, quien en algún momento le hizo una aportación de 500 dólares para que no dejara de construir.

Chris Anderson. Foto: Wikimedia

Corte A: en 2009 llegó 3D Robotics para crecer velozmente. Sin embargo, un par de años después y una vez que alcanzó el cielo, se desplomó.

Para el 2012 la empresa levantó 5 millones de dólares de capital, al año siguiente, 30 millones. En 2015 levantó 50 millones y después otros 14 millones. En el mejor momento de la compañía, cuando estaba valuada en 360 millones de dólares, tenían oficinas o fábricas en Austin, San Diego y Tijuana.

“Es un riesgo que ya habíamos medido. Al traer inversionistas nos pudo haber ido muy bien o muy mal”, dijo Jordi Muñoz en un encuentro con periodistas en la Campus Party México.

Los inversionistas que creyeron en el futuro de los drones eran "los meros buenos", como dice Jordi con la forma de hablar directa que tienen las personas del norte de México, entre ellos, Qualcomm Ventures, True Ventures y WestSummit Capital.

Pero en 2015 también fue cuando comenzó la caída de 3D Robotics, los inversionistas decidieron apostarlo todo por un modelo, el drone Solo. No obstante, los problemas con los trabajadores de la fábrica de Tijuana, así como los fallos y los retrasos en el drone Solo terminaron por colapsar la empresa. Sin olvidar la participación de DJI en la caída de 3D Robotics, pues el competidor chino logró ofrecer calidad a un precio competitivo con los drones Phantom.

3DR

En caída libre, 3D Robotics logró rescatarse a sí misma, pero tuvo que pasar por una transición: de hacer hardware pasaron a fabricar software para drones utilizados en la industria de la construcción.

Sin embargo, Jordi dio un paso atrás en 2012 como CEO, y se fue alejando de 3D Robotics de tal manera que los cambios de la empresa le hicieron plantearse la posibilidad de retirarse antes de los treinta años y vivir de la renta de algunos inmuebles que adquirió tras vender el 5% de las acciones de la empresa de drones.

Campus Party

"Fue muy desgastante", confiesa, "tuve una serie de problemas que me afectaron familiarmente: me peleé con mi mamá, con mi papá, me subió la presión, engordé, no podía dormir. La gente lo ve muy fácil, como si yo me la hubiera pasado jugando con mis drones".

A finales del 2016, Jordi marcó su regreso a la escena tecnológica con la fundación de Mayan Robotics, una empresa de robótica cofundada con la ayuda de Guillermo Romero, fundador de uDrones.

De su nuevo proyecto solo puede pedir que no sea como 3D Robotics, una empresa que estalló como la pólvora en unos años. "Lo voy a hacer más orgánico, más tranquilo y que el crecimiento vaya conmigo, que me deje descansar los fines de semana", dice Jordi.

Aunque no suele dar conferencias como la que dio en la Campus Party, siempre que se le pregunta sobre un consejo responde: "El camino que tomes para llegar una meta, así sea una meta bien loca, te va a exponer a otras oportunidades. Eso me paso a mí. Yo nada más quería un pinche avión que volara solo, ¡los drones todavía ni existían!. Eso fue lo que me expuso a ver que había un mercado ahí y que la gente lo necesitaba".

¿3D robotics fue un fracaso? Jordi considera que fue un experimento, pero que ante todo asegura que "3D Robotics cambió la historia", ya que Jordi y Anderson establecieron la base del Ardupilot, la suite que permite la autonomía en los pequeños vehículos.