Parece que mayo es el mes de las rondas de financiación de gran peso en el panorama emprendedor español, porque a las recientes de Cabify, OnTruck y Jinn se le une la de la pasarela de pagos Verse. El emprendimiento de tres jóvenes españoles: Dario Nieuwenhuis, Borja Rossell y Alex Lopera, quienes buscaba simplificar los sistemas de pago empleando únicamente un mensaje de WhastApp, acaba de ponerse otra medalla en lo que a financiación se refiere.

La aplicación, que cuenta con un complejo sistema de blockchain detrás para permitir el funcionamiento de la misma, ha levantado su tercera ronda de financiación por valor de 20,5 millones de dólares. Con su última actualización, que incluía la posibilidad de gestionar los pagos en grupo, una de las peticiones de los usuarios para acabar con el llamado "gorrón", ahora quiere ser el recurso de los afamados millennials.

En esta nueva ronda ha contado con el apoyo de Spark Capital, eVentures y Greycoft, esas que ya participaron en anteriores rondas. Con presencia en 27 países, Verse quiere seguir conquistando Europa principalmente; uno de los mercados con más recorrido para el sector fintech a nivel global.

Y solo desde 2015

Con esta ya son tres las rondas de financiación que Verse, afincada en este momento en San Mateo (California), ha sido capaz de levantar. La experiencia de usuario, sencilla ante todo, ha sido capaz de llamar la suficiente atención de los inversores como para hacer que Verse pudiese competir con Bizum, Stripe o Twyp.

En su primera ronda, en 2015, solo unos meses después de haberse fundado como empresa tecnológica, ya tenían a un grupo de inversores detrás de ellos. Algunos rumores de que PayPal podría estar interesada en el modelo de negocio y, por tanto, en invertir, quedaron en saco roto con el paso del tiempo. Pero otro grupo de pioneros sí pusieron su confianza en el trío de emprendedores con una primera ronda de 1,8 millones; el ex-Tuenti Adeyemi Ajao, José María Fuster que venía de la directiva del Banco Santander, Gonzalo de la Peña, Lánzame y así hasta 13 inversores diferentes.

No hubo que esperar mucho para lograr su segunda ronda: un año después, en octubre de 2016, levantaban 8,3 millones de dólares. Esta vez con los que en su momento tuvieron ojo con Twitter o con Oculus VR. Spark Capital se unía a la experiencia made in Spain, seguido de eVentures y Greycroft Partners. Crecer, financiar su expansión internacional por Europa y contratar más personal eran alguno de los objetivos que tenían en mente. Pero, sobre todo, hacerse con el mercado de la competencia.