Podría caerse en la equivocación de que aprender idiomas con la ayuda de alguien que no sea estrictamente un profesor es algo que ha nacido en el norte de Europa y de la mano de una nueva generación de jóvenes. "Cosas de modernos", como dirían muchos. Pero lo cierto es que la idea ha ido evolucionando desde el siglo XIX hasta hoy.

En Inglaterra, un grupo de académicos difundió una práctica conocida como Mutual System o el reemplazo de gran parte de la actividad del profesor en la escuela por la ayuda mutua de los alumnos. Un sistema primigenio que creció hasta los modelos de tutoría entre estudiantes en un Estados Unidos de mediados de siglo XX. Hubo que esperar hasta 1971 para que este modelo de aprendizaje recibiese el nombre por el que se le conoce ahora, tandem, gracias a un grupo de jóvenes de nacionalidad francesa y alemana que se reunían periódicamente para intercambiar conocimientos sobre sus respectivos idiomas. De ahí, el método de aprendizaje se exportó a universidades y curiosamente a casas de acogida o centros para extranjeros; era el modelo perfecto para inmigrantes sin conocimientos de la lengua y sin recursos para academias. Fue en este momento cuando se divide en dos secciones: una profesional a través de redes internacionales con instituciones del entorno académico que defienden este modelo de aprendizaje y otro "más de andar por casa". Este último ha vivido su momento culminante con la llegada de Internet, en un primer lugar en bares y locales y después prescindiendo del concepto presencial y pasándose a lo digital. Primero con un revolucionario Skype y ahora a través de aplicaciones. Dentro de este grupo hay cientos de ellas, algunas por países, otras por actividades, porque esta practica no sólo se limita a la idea de compartir idiomas, también a cualquier hobby que sea susceptible de enseñarse.

En el caso de Tandem, nacido en Berlín en 2015, aprovechando la corriente académica popularizada en los años 70 en ese país, todo se reduce a una aplicación que se puede encontrar en un gran número de países. Como una suerte de marketplace, la app quiere conquistar el terreno del intercambio de idiomas. De la mano de un grupo de estudiantes alemanes: Arnd Aschentrup, Tobias Dickmeis y Matthias Kleimann se intentó replicar la experiencia de aprender idiomas primero en clases, locales, videochats y, su objetivo, con una mezcla de todas: vídeo, mensajería y audio.

Con especial predilección por el inglés, el español, el francés y el alemán como las lenguas más populares para aprender, la llegada de la "moda" de lo asiático también está atrayendo a cientos de estudiantes que buscan aprender japonés y coreano; aunque las opciones pueden ser casi infinitas: 200 países, 148 idiomas y 4.500 combinaciones compatibles. Solventando el problema de la ubicación, puesto que sólo se requiere de una buena conexión, el segundo escollo que han resuelto es el de la flexibilidad. Porque el móvil lo tenemos prácticamente las 24 horas encima.

"Sólo para aprendices de idiomas y examinando cuidadosamente cada nuevo miembro", como nos explica Arnd Aschentrup, los miembros sólo tienen que inscribirse, indicar su idioma nativo y qué les gustaría aprender. El sistema "iguala" por grupos de nivel y necesidad y conecta con las personas que mejor pueden ayudarte. Dentro de este grupo se pueden encontrar tutores, por aquello de la ayuda profesional, que administran lecciones. Previamente, el equipo de Tandem los evalúa con el objetivo de asegurar que tienen la capacidad de ejercer ese puesto. Es, precisamente en este punto, donde donde la app saca sus beneficios para subsistir: una parte proporcional de los honorarios de las clases que los profesores conciertan.

Miles de millones de personas aprenden idiomas y nunca habrá una opción fácil para aprenderlo si no viene con un poco de esfuerzo.