La época de las grandes exploraciones y descubrimientos, en los siglos XV al XVII, se destacó por el conocimiento y exploración de tierras lejanas, por el intercambio de productos de diversa índole y, claro, por la conquista de territorios. Durante esta época el conocido polímata inglés Thomas Browne publicó un curioso libro en donde describía una increíble colección que comprendía libros, pinturas y demás objetos rarísimos de lejanos lugares. Pero quizá lo más destacado de este tratado es que la colección era imaginaria.

El Musaeum Clausum o Bibliotheca abscondita es básicamente el inventario de una colección de objetos y rarezas que no existen. Browne la escribió tal vez como una broma, como una sátira de la moda de la época, sobre todo en las clases altas, de tener colecciones ostentosas de los objetos más variados y traídos de los lugares más exóticos. Este tratado debe ser observado como un ejercicio de erudición de su autor; como una parodia de la tendencia de la época a poseer fastuosas colecciones.

Este tratado debe ser observado como un ejercicio de erudición de su autor; como una parodia de la tendencia de la época a poseer fastuosas colecciones

A las salas en donde se exponían dichas colecciones se les denominaba cuartos de maravillas; por supuesto a mayor riqueza en las piezas exhibidas mayor alcurnia y sofisticación de su dueño. A estas salas se les considera los antecesores de los museos modernos. En ellas se podían ver objetos raros y ejemplares de los tres reinos (los que en esa época se consideraban) de la naturaleza: animalia, vegetalia y mineralia. La belleza del reino fungi aún no era catalogada como tal.

Estas colecciones y los catálogos de las mismas tuvieron gran trascendencia para el desarrollo de la ciencia moderna. Así pues, si bien estos inventarios eran comunes, el realizado por Browne es muy peculiar porque evidencia la gran imaginación de su autor y por estar hecho con gran humor intelectual. Aunque los objetos descritos eran imaginarios, Browne tuvo el tino de describir rarezas que, de existir, habrían entusiasmado a cualquier científico o erudito.

Retrato de Thomas Browne y su esposa por Joan Carlile

El Musaeum Clausum se describe así mismo como: inventario de libros notables, antigüedades, fotos y rarezas de varios tipos, escasos o nunca vistos por cualquier hombre que ahora vive. Algunos de estas piezas son las siguientes:

  • Cartas y obras de Aristóteles, Ovidio y Cicerón
  • Cartas entre Séneca y San Pablo.
  • Un antiguo herbario británico realizado por el médico Escribonio Largo, cuando atendió al Emperador Claudio en su expedición a Britania.
  • Un documento de Marco Tulio Cicerón describiendo sus dominios.
  • Manuscrito de puño y letra de Flavio Josefo.
  • Una imagen del gran Fuego que sucedió en Constantinopla en el Reino del Sultán Ahmed.
  • Medallas antiguas con inscripciones griegas y romanas encontradas en Crimea.

El largo listado incluye casi noventa artículos imaginarios, todos dotados de gran interés... si existieran. El Musaeum Clausum fue publicado de forma póstuma en 1973. Su autor, Thomas Browne vivió del 1605 al 1682, murió exactamente el día de su cumpleaños número 77.

Otros inventarios imaginarios

Browne no ha sido el único en realizar un inventario imaginario. Por ejemplo en la obra Gargantúa y Pantagruel, la colección de novelas escritas por François Rabelais del siglo XVI, se menciona la colección de diversos libros imaginarios que en la obra es referida como "Biblioteca Pantagruel". Debido al humor satírico y tono escatológico, los títulos de los tomos de esa biblioteca inventada son obscenos. Esta imaginaria colección fue conocida por el mismo Browne, pues él mismo habla de ella en su obra Religio Medici.

Otros autores como Jorge Luis Borges, Umberto Eco, Chuck Palahniuk han mencionado libros imaginarios en sus obras; así mismo Isaac Asimov, Tolkien y Frank Herbert en Dune. Aquí viene a cuento lo que dice el mismo Borges: «Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario»; en el caso de Browne un inventario imaginario.

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