Como está ocurriendo en el sector del fintech, que sólo en 2016 han generado más de 50 millones de euros en volumen de negocio en España, o de los seguros que han venido a cambiar unos modelos empresariales históricamente establecidos; el eHealth, o más bien su negocio, está intentando tocar una fibra sensible en el tejido empresarial y médico.

Hoy, 7 de abril, Día Mundial de la Salud, se celebra con una especial atención la depresión, una patología de la que se diagnostican 4.500 nuevos casos en España cada año y que a instancias de la Unión Europea supone 92.000 millones de euros al año en gasto. Algunos estudios asumen que hasta el año 2020, la depresión será la segunda causa más frecuente de discapacidad en el mundo. En este contexto, la introducción de la experiencia de las tecnología de la información se antoja como uno de los recursos a futuro para la medicina. Sin embargo, no sería una forma de sustituir la profesión, sino de buscar una forma diferente de prestar servicios sanitarios con el objetivo de completar los retos que se presentan en el futuro.

Partiendo de la base de que el conocimiento médico cambia prácticamente en un 100% de sus contenidos cada 20 años aproximadamente y que la gestión de los sistemas públicos de sanidad cada vez se hacen más complejos de sostener una inclusión del popular eHealth se antoja no sólo necesaria, sino también obligatoria. Según Martín Villanueva, CCO de ifeel "si la tecnología y los servicios que se solicitan y reciben por Internet están presentes cada vez en más ámbitos, el de la salud no puede quedarse al margen". La posición del paciente ha cambiado respecto su trato con el médico; el concepto del paciente pasivo ha quedado en segundo plano, posicionándose este como un sujeto informado y activo en el tratamiento. Las redes, y concretamente apps eHealth, han ayudado a su manera a esa modificación de los hábitos de vida y, especialmente, a la mejora de los tratamientos y control de los pacientes. En esta línea, el big data ayuda y mejora la generación de datos referentes a los pacientes, tanto de forma particular como global, en un intento de que ese gran volumen información sirva para la prevención a través de la generación de patrones.

¿El problema? Existen, de media, unas 259.000 apps relacionadas con la salud. Hay, como mínimo, una para cualquier tipo de patología o tratamiento. Tras este elevado número se esconde una duda: ¿funcionan?, ¿qué profesionales hay detrás? Desde iFeel, dedicada al tratamiento psicológico de pacientes, confirman que el primer paso es tener los títulos de cualquier "Colegio Oficial de Psicólogos de España", además de estar en posesión de un seguro de responsabilidad civil, incluyendo "una gran diversidad de temas y específicamente en atención psicológica online".

En cuanto al tema de si funcionan, la cuestión es que queda un largo trecho para que este tipo de plataformas se integren realmente en la vida de los pacientes. Muchos de ellos prefieren los métodos "de toda la vida", sin embargo, como comenta Martín, los pacientes que se integran "lo consideran un sistema novedoso, agradecen poder recibir ayuda a través de este método y, sobre todo, aprecian las facilidades que se les ofrece para poder hablar sobre lo que les preocupa con un profesional, y en el menor tiempo posible". La inmediatez quizá sea el elemento a explotar por el sector eHealth; seguida de la seguridad de que todo lo que acontece dentro de este área digital guarda todas las medidas de seguridad necesarias.

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Una cuestión de ahorro

El mayor reto es su integración en los sistemas públicos, en los cuales el mayor reto es la reducción de los tiempos de espera de los pacientes:

Su principal dificultad son los tiempos de espera que existen para acudir a un psicólogo y el hecho de que las interacciones están limitadas a sesiones preestablecidas. Sabemos que hay personas que no pueden permitirse acudir a una consulta privada o que tienen problemas para acceder físicamente a una. Es ahí donde cobra especial importancia la terapia online".

Según PWC, en el 2017 el sector eHealth supondrá para Europa un volumen de negocio de casi 7.000 millones de dólares. Todo esto seguido de un ahorro de 99.000 millones de dólares para los costes sanitarios públicos por el ahorro del 90% de la inversión en sistemas de monitorización mucho más eficientes. Según The App Date, casi el 65% de las apps presentes se dedican al seguimiento, el 15% al diagnóstico y el 10% al tratamiento; si estos costes dejasen de repercutirse sobre la Seguridad Social esta podría reducir costes e invertirlos en otras áreas, reducir tiempos y mejorar su tratamiento.