Tal y como adelantó Samsung en sus previsiones hace 20 días, los resultados financieros del primer trimestre del año fiscal 2017 han dejado a la compañía surcoreana cifras que suponen su segundo mejor primer trimestre histórico, con unos ingresos de 50.55 billones de wones (unos 41.000 millones de euros) y unos beneficios de 9.9 billones de wones (unos 8.031 millones de euros), lo que muestra que la compañía ha superado satisfactoriamente la crisis del Note 7 y y que sus grandes fortalezas están lejos de la división móvil.

La división móvil de la compañía ha visto reducidos sus ingresos y beneficios a 27.60 y 2.07 billones de wones (22.389 y 1.679 millones de euros), por una una disminución de sus ingresos de terminales de gama alta, encabezados por el Samsung Galaxy S7. Tiene sentido estacional debido a la reducción de precios de éste último, al anuncio de la llegada al mercado del Samsung Galaxy S8 y al buen hacer de terminales como el LG G6 en sus primeros días en Corea. La familia Galaxy A 2017, sin embargo, está ofreciendo un rendimiento de ventas altísimo que sí ha hecho que el número global de ventas aumente sobre el trimestre anterior, aunque debido a sus precios no ha podido compensar la reducción de precio medio de venta y de los beneficios.

La compañía espera que, aunque las ventas de terminales de gama media y baja se reduzcan, el lanzamiento de los Galaxy S8 ayude a incrementar ingresos y beneficios en el próximo trimestre, compensando esa pérdida y dejando estables las cifras globales de ventas de smartphones.

Para Samsung, las grandes divisiones siguen siendo las de componentes, display y semiconductor. En paneles de pantalla, logró unos ingresos de 7.29 billones de wones y unos beneficios de 1.30 billones de wones (5.900 y 1.054 millones de euros). Las mejoras llegaron por la creciente demanda de paneles flexibles OLED y la el mantenimiento en paneles convencionales, con unas ventas crecientes en paneles LCD de gran tamaño, en las que se produjo un gran refuerzo de la rentabilidad gracias al crecimiento de paneles 4K de gama alta.

La división de semiconductores logró unas ventas de 15.66 billones de wones y un beneficio de 6.31 billones de wones (12.700 y 5.118 millones de euros). Creció gracias a las ventas de memoria DRAM y NAND en smartphones de gama alta, centros de datos y SSD para empresas. Pese a que la demanda ha sido menor, la compañía ha mantenido precios altos debido a la limitada oferta que atraviesa el sector. En este sentido, la compañía espera que todo siga igual en cuanto a oferta, pero también mejorar ingresos gracias a apostar por memorias V-NAND de 64 capas que sustituirán a las de 48.

En sus fábricas, Samsung también aumentó sus ingresos gracias a la demanda de SoCs de 14 nanómetros en la gama media y baja, y a las ventas de SoCs y sensores de imagen en la alta. En este sentido, la compañía espera crecimiento en la demanda para los SoCs de 10 nanómetros, con la expansión del Snapdragon 835. En los próximos meses la línea de 14 nanómetros también crecerá en soluciones para vehículos, Internet de las Cosas y dispositivos wearables.

Con estos resultados, Samsung muestra que pese a que la división mobile va bien y es la más mediática, nunca ha dejado de ser una compañía de componentes de todas las gamas para sí misma, pero sobre todo para su competencia, y en un mercado de chips y paneles que sigue creciendo, esa es una buena noticia.