Desde el nacimiento de la realidad virtual me pregunté dos cosas: ¿Cuándo podré convertirme finalmente en uno de esos personajes de ciencia ficción que no paran de anunciar la frase: "¡El futuro está aquí!"? y posteriormente ¿Por qué será que parece fracasar cada vez más?

Mis dos preguntas fueron respondidas mientras caminaba por un sobreviviente del genocidio de salones de Arcadia y decidía que de ninguna forma gastaría un precio exorbitante en manejar anticuadas motos de agua.

Pero avanzando de aquellas máquinas inducidoras de vómito y adentrándonos en la tecnología sofisticada que sigue haciéndonos lucir como idiotas, puede que la utópica realidad virtual pase de ser una simple novedad que en algunos años pasaremos a burlarnos como aquellas retrógradas motos de agua sobrevivientes.

Nunca se ve tan cool como uno pensaría.

En mi búsqueda por tener dinero suficiente para probar alguno de esos dispositivos, me he encontrado con uno de los únicos videojuegos que a mi parecer serían una de las razones principales para gastar esos ahorros de toda una vida.

Si en Hipertextual no los hemos alentado lo suficiente en el pasado como para ver la asombrosa serie Rick y Morty, es momento de que se preparen para otra ronda de halagos mezclados con supuesta información periodística de el nuevo videojuego de realidad virtual Rick and Morty: Virtual Rick-Ality.

Anunciado el año pasado finalmente se encuentra a la venta para su uso en el HTC Vive o el Oculus Rift siendo una de las mejores alternativas para aquellos que desean transportarse al exquisito mundo del humor negro y el absurdismo casi filosófico del científico más engreído de la televisión y su nieto puberto.

Contando con las voces originales de la serie y una completa colaboración de sus creadores Justin Roiland y Dan Harmon, tenemos un producto que va más allá de las terribles adaptaciones que constituyen los videojuegos de series animadas —o cualquier otra franquicia nacida fuera de una consola—.

Desde la simple primicia de convertirse en un clon de Morty para realizar labores cotidianas tenemos la posibilidad de utilizar Meeseeks, viajar entre dimensiones y sentir la magia de tocar un Plumbus por primera vez.

Una primicia que si bien algo simplona —aunque considerando el mundo del VR es bastante ingeniosa— es la adecuada para explorar la filosofía existencialista de: "Soy una versión de tu hermano en la que puedes confiar cuando dice «No huyas». Nadie existe a propósito. Nadie pertenece a ningún lugar. Todos vamos a morir. Ven a ver T.V."

Una delicia referencial que quizás sea lo mejor que el VR pueda ofrecer al bien de la humanidad —porque es lo único que necesito en este momento—.

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