Johnny Cash es una leyenda tanto del género country como del folk. Cuenta con varias piezas legendarias que generaciones enteras de estadounidenses atesoran como irrepetibles. El prestigioso cantante murió en el año dos mil tres, pocos meses antes grabó un video musical de su famoso cover, "Hurt".

Originalmente de Nine Inch Nails, Hurt fue uno de los mayores hits de la banda estadounidense. Sin embargo, la apasionada interpretación de Johnny Cash hizo que la mayoría de escuchas pensaran que era una pieza propia.

Actualmente la versión original de Nine Inch Nails cuenta con un par de millones de visitas en Youtube. El video musical de la pieza, protagonizado por Cash, sobrepasa los cuarenta y cinco millones. ¿La razón? El audiovisual es uno de los mejores filmes musicales de todos los tiempos.

No existía canción más adecuada para ambientar el trailer de Logan.

Fue grabado a principios del dos mil tres. Mark Romanek (el director del video musical) se dio cuenta de una posibilidad de oro. Le rogó al productor Rick Rubin que le dejara grabar un audiovisual que ilustrara las profundas emociones que la pieza evocaba en él. Rubin aceptó, luego de que Mark se ofreciera a incluso filmarlo gratis.

Cash ya contaba con setenta y un años y su salud se deterioraba rápidamente, si Romanek quería consolidar su visión tendría que apresurarse. El primer lugar que visitó fue el museo de Johnny Cash que se encontraba cerrado al público. Habitaciones llenas de polvo contenían los vestigios de la era dorada del cantante, una atmósfera perfecta para el tono melancólico del video. Cash aceptó grabar la mayoría de la pieza audiovisual en su casa.

En él podemos ver a su esposa Jen, mirándolo como añorando épocas más felices. Ella moriría tres meses después de la filmación, su esposo la seguiría cuatro meses después.

Todos los elementos estaban dados para que el video musical fuera un descorazonante recuento de la trayectoria de Cash. Sus momentos más gloriosos, contrastados con su vejez y su enfermedad.

Lástima que Johnny se negó a hacer el pacto con el diablo que Bob Dylan si aprovechó.

Es increíble como el corto clip de ni siquiera cuatro minutos de duración logre conmover tan rápido a su audiencia. Rick Rubin (el productor de la canción) cuenta que la primera vez que lo vio lloró como un niño; afirma que si una película provoca una reacción así es excelente, hacerlo en tan corto tiempo es una hazaña sin igual.