Facebook publicita sus transmisiones en vivo como "una manera divertida y poderosa de conectar con tus seguidores y crear nuevos", pero la realidad es que Facebook Live suele ocupar los titulares de la prensa por hechos violentos como violaciones, asesinatos y suicidios que algunos de los más de 1.800 millones de usuarios deciden compartir en vivo y en directo.

Esta vez, los titulares fueron ocupados por un hombre en Tailandia que ahorcó a su bebé de 11 meses enfrente de la cámara para su audiencia de Facebook. Lamentablemente, el vídeo estuvo más de 24 horas en línea hasta que la compañía lo retiró de la plataforma a petición del Ministro de Economía Digital del país. En el tiempo que este estuvo disponible fue visto 370.000 veces.

Este caso se suma al asesinato cometido en Cleveland cuando Steven Stephens asesinó a un hombre de 74 años, elegido al azar, y lo transmitió en vivo en Facebook. Así como a la violación tumultuaria a una adolescente de 15 años en Chicago que fue vista por 40 personas.

Facebook suele reaccionar tarde ante estos sucesos. Después de que el 30 de diciembre del 2016 una adolescente de 12 años decidió quitarse la vida frente a la cámara, Facebook tardó dos semanas en remover el vídeo de la plataforma.

Los casos cada vez más violentos y frecuentes en las transmisiones en vivo merecieron unas palabras por parte de Mark Zuckerberg durante la Conferencia de Desarrolladores F8 que no fueron más reconfortantes que unas palmaditas en la espalda: "Tenemos mucho trabajo por hacer y seguiremos haciendo todo lo que podemos para prevenir tragedias como esta".

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