Los eventos deportivos, por la acumulación de visitantes y asistentes, suelen tener dispositivos de seguridad especiales. Si además es la final de la Champions League, más motivos para garantizar la seguridad de los más de 74.000 asistentes al evento para el que todavía se desconocen los contrincantes. En este sentido, los cuerpos y fuerzas de seguridad británicos quieren utilizar el evento deportivo para llevar a cabo un experimento en términos de seguridad que está poniendo de relieve algunas preocupaciones de algunos sectores proprivacidad y de los propios asistentes.

El asunto es especialmente grave puesto que, aunque será una prueba para probar los nuevos sistemas de identificación, que efectivamente se podrán utilizar para mejorar la seguridad de aeropuertos u otros lugares de interés, amén de facilitar el trabajo policial, aduanero y fronterizo, el experimento va a ir más allá de de los propios asistentes del estadio.

Según ha publicado Motherboard, la idea es poner a prueba un nuevo sistema de reconocimiento facial en la final de Champions League mediante el cual se escaneará a los asistentes para comparar sus datos faciales con una base de datos local de unas 500.000 "personas de interés". Un nuevo sistema de vigilancia en tiempo real que, al más puro estilo Hollywood, necesita ser probado en un evento de estas características para demostrar su eficiencia en otro tipo de emplazamientos.

Además, tal como apunta el mismo medio, las cámaras serán potencialmente capaces de escanear las caras de cerca 170.000 visitantes, puesto que además más de 74.000 asistentes, también podrán escanear en las inmediaciones del estado, en el centro de la ciudad y otros rincones de Cardiff. Estas imágenes capturadas se compararán en tiempo real con más de 500.000 imágenes de del sistema de gestión de información de la policía y de los registros para alertar a la policía a las "personas de interés".

La tecnología de este sistema de vigilancia se basa en el sistema automatizado de reconocimiento facial AFR por la Policía Metropolitana de Londres, que ya usó durante el Carnaval de Notting Hill del año pasado.