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UberEats se hace fuerte en Madrid y traspasa fronteras

Por 2/03/17 - 00:01

Después de casi dos meses, la división delivery de la multinacional de Kalanick se expande fuera de las fronteras de la M-30 en Madrid.

UberEats se hace fuerte en Madrid y traspasa fronteras

Están siendo los días de Uber, esto está claro. Ya sea por los camiones autónomos que, según Alphabet, Uber les ha robado, por el tema del machismo endémico que está tiñendo a la tecnológica del mismo de un tono viejuno o porque el CEO de la propia compañía se encare contra uno de sus conductores por un tema de tarifas, la cuestión es que están por todos lados. Eso por la parte negativa. Y por la positiva ahora todas las miradas apuntan a UberEats en Madrid

Desde que se estrenase la actividad de la compañía hace casi dos meses, el primer dato en el que se fijaron todas las miradas era en la cobertura que iba a tener la empresa de reparto. Como cabía esperar, el límite estaba dentro de las fronteras de la M-30 de Madrid. Por lógica y cuestiones de soporte, conquistar cualquier cosa que estuviese fuera de esa frontera era cuanto menos complejo. Este reino se le dejaba a un todopoderoso JustEat que, junto con la herencia de La Nevera Roja, ya se había quedado con todo aquello que merecía la pena en esas zonas. Eso y que la moda de los repartidores en bici se quedaba para un centro mucho más manejable y concentrado.

Se podría decir que es la maldición que también ha sufrido Car2Go y, en menor medida, Emov; maldición que sufren los que se quedan a los límites de estas cobertura, pero que los mecanismos operativos para una ciudad tan grande establecen.

En cualquier caso, UberEats ya se estrena en algunos barrios fuera de esta zona de confort. Las Tablas, Montecarmelo, Sanchinarro, San Blas y Hortaleza, además de los restaurantes más populares de esas zonas, empiezan a formar parte del equipo delivery más joven de la capital. La mayor parte, barrios relativamente nuevos en los que el público objetivo, usuarios de mediana edad con poder adquisitivo y poco tiempo, es más numeroso. Además, se añade otro dato; por su ubicación tienen una mayor proximidad a la zona de reparto inicial y de que se ha detectado un gran número de aperturas de la app en esas zonas que, hasta la fecha, no tenían cobertura.

En cualquier caso, el modelo de negocio no cambia en esencia y, aunque la las zonas de cobertura son más amplias, son los propios repartidores los que eligen qué medio de transporte quieren usar. De 12 a 12 todos los días y a través de la app por 2,5 euros de comisión. Sin novedades en ese campo.

La cuestión en todo esto es que el mundo del delivery en Madrid ganó un duro y gran competidor cuando Uber decidió conquistar el terreno de la capital. El imperio de Kalanick siempre supone una dura competencia.

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