El Día Internacional de la Mujer ha sido el día elegido para dar voz al paro mundial de mujeres #NosotrasParamos, un movimiento que se hizo con el fin de visibilizar las problemáticas que hoy, en pleno siglo XXI, todavía tenemos que afrontar.

En México, la mayoría de los trabajos no han apoyado a la idea de sumarse solidariamente al paro internacional. El debate no fue si parar es la mejor opción o no para apoyar los derechos de las mujeres, simplemente parar ni siquiera ha sido opción para millones de mujeres trabajadoras tanto en el ámbito laboral remunerado como en el no regulado.

Tamara de Anda, alias Plaqueta, una de las figuras feministas más visibles de los medios mexicanos responde en una entrevista vía correo electrónico para Hipertextual:

En el México de las últimas décadas nos vendieron muchísimo esta idea de que la única forma de cambiar las cosas es "trabajando todavía más duro" (como si todo este tiempo hubiéramos estado rascándonos la panza) y la idea del paro/huelga está súper satanizado. Se ve como algo más de huevoneria que de protesta. A eso súmale que la gente cree que "tenemos todos los derechos ganados" y que las feministas ya nada más luchamos contra fantasmas (CONTRA LOS FANTASMAS DE LAS SIETE MUJERES QUE ASESINAN DIARIO POR EL SIMPLE HECHO DE SERLO, QUERRÁS DECIR). Creo que muchas no se podrán dar el lujo de faltar a sus trabajos. Muchas más ni se enterarán.

Tamara habla como quiere, por eso ha creado su propio género en el plural sin masculino ni femenino para referirse al conjunto de todos y todas: todes. Tamara siempre ha hablado como quiere y es lo que ha plasmado en su blog Plaqueta y ya, así como en su columna semanal en el diario El Universal. La activista también conduce un programa en W Radio llamado “Macho en rehabilitación”. En ambas plataformas parte de la idea de que todos tenemos un machista interior con el que reproducimos prácticas e ideas machistas y en todo momento las cuestiona, las expone, las ridiculiza, las reconoce y se burla.

"Todes somos machistas en rehabilitación… Excepto los machos que no se quieren rehabilitar y los que dicen “feminazi” de forma no-irónica".

Su programa llega en un momento en el que el feminismo en México ha dado un salto. Una nueva generación de mujeres ha abrazado este movimiento y expresa en conjunto una lucha contra la discriminación y el racismo. Además, repudian al acoso callejero, la brecha salarial, el sexismo en las instituciones y sobretodo, la violencia impune que provoca una violación cada 4.6 minutos y 7 feminicidios al día en el país, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Georgafía.

Todes crecimos en un sistema machista. Nadie se salva, porque todo lo que aprendimos (en la casa, la calle, los medios, la escuela, de nuestros amigues) tenía un sesgo sexista y nos decía que las cosas de mujeres estaban aquí y las de hombres allá. Es una chambota detectar a ese macho interior e ir desaprendiendo lo que dábamos por hecho.

¿Cuál es la principal exigencia del feminismo mexicano? Tamara De Anda nos responde:

¡Que nos dejen de matar! Es gravísimo y no entiendo por qué no estamos volteando el país patas arriba para protestar por esto. Es IMPRESIONANTE la manera y la cantidad de mujeres que desaparecen y luego, si es que las vuelven a encontrar, que sus cuerpos tengan señales de que fue una muerte horriblemente violenta. Es un círculo vicioso de considerar a las mujeres como seres de segunda u objetos que se pueden poseer, de autoridades indiferentes que creen que no es un problema serio, de hombres que saben que no va a pasar NADA si matan a una chava... Y ESTO TIENE QUE PARAR.

Una cultura pop del siglo pasado

El programa Macho en rehabilitación es una de las pocas iniciativas en los medios tradicionales que tratan el tema y aunque en los medios digitales se viene haciendo desde hace tiempo, lo cierto es que gran parte de la lucha por el feminismo aún no ha llegado a la cultura pop mexicana. En la industria publicitaria las mujeres continúan siendo sexualizadas o en el mejor de los casos son las protagonistas de los anuncios de detergentes o productos de belleza.

Tan sólo en el último mes, dos campañas publicitarias han sido acusadas de promover ideas machistas. La primera de ellas la publicidad de la serie Súper X del servicio de streaming Blim, donde el protagonista de la serie le levanta la falda a una chica con sus poderes de telequinesis. El anuncio tuvo la infortunia de ser colocado en el metro de la Ciudad de México donde 2 de cada 3 mujeres han sido agredidas. El slogan del anuncio es “Súper poderoso, súper morboso, súper x”.

La segunda es una campaña que invita a las mujeres a ponerse el Dispositivo Intrauterino como método anticonceptivo, una campaña en la que participan algunos hombres como el comediante Facundo, quien durante años tuvo un programa de televisión con un segmento llamado “Que lo hagan ellas” donde modelos en lencería bailaban, cocinaban, lavaban ropa o reparaban autos sin razón aparente.

Las redes sociales no son tampoco un espacio seguro para ser una figura pública femenina, especialmente si te metes en el terreno “de los hombres”, como las periodistas deportivas Marion Reimers, Jimena Sánchez y Verónica Rodríguez, quienes fundaron el proyecto Versus con la idea es visibilizar y denunciar las expresiones que reciben por el simple hecho de ser mujeres. La mayoría de ellos, tweets que amenazan con agredirlas sexualmente, dudan de sus conocimientos deportivos o simplemente les dicen: “Regresa a la cocina, perra. Tus opiniones son estúpidas”.

En su columna para el diario El Universal, ¿Feministas famosas mexicanas?, Tamara se pregunta qué famosas mexicanas se han declarado feministas, algo que cada vez es más común en la cultura pop estadounidense donde figuras como Taylor Swift, Beyoncé y Miley Cyrus aseguran sin tapujos que lo son.

Pero en México, son tan pocas las famosas feministas que, como dice Tamara en su columna, “podrían caber todas en un Uber X”. Contadas con una mano, las famosas que se asumen como feministas son la estrella del pop, Belinda, la youtuber Yuya ,y las actrices Karla Souza y Tessa Ía. En general, hay un miedo latente a declararse feminista.

Las famosas son productos y tienen que vender. No lo digo como algo malo: así funciona el star system y está chido. Siento que tienen miedo de abrazar "the F word" y que sus fans las odien, que las productoras o disqueras ya no les den chamba, o que les avienten tomates si se presentan en público.

¿Es un asunto menor que se nombren o no se nombren feministas?

Cuando nombras las cosas todo es más fácil de contagiar. Si ellas ayudaran a desestigmatizar el feminismo harían que más gente se metiera a investigar qué diablos es, que empezara a leer y que se pusiera los lentes violeta. Si lo dejas en declaraciones vagas de "yo creo en la igualdad de género" no es tan contundente. Sin embargo, por lo que estamos viendo del star system gringo y europeo, faltan 30 segundos para que la tendencia llegue acá y nuestras famosas chidas se pongan a leer a Judith Butler y Virginie Despentes y que el Vive Latino pase de ser el festival de "Vamos a agarrarle las nalgas a las morras en el tumulto" al "Si te metes con una te metes con todxs".