La cultura, como elemento emprendedor, por alguna razón desconocida no ha llamado la atención en exceso. Hasta ahora. Una startup, con origen en Cartagena, se ha dedicado a la gestión de archivos y contenidos digitales para bibliotecas. Así a simple vista suena poco emocionante, pero es un trabajo que hasta la fecha se ha tenido que hacer a mano por bibliotecarios y tiene ahora su reflejo digital con Odilo. Y no sólo para instituciones culturales, también para empresas, ya que en palabras de su fundador Rodrigo Rodríguez: “La tecnología de Odilo permite a cualquier organización o empresa gestionar contenido digital creado por ellos mismos o por cualquier proveedor de soluciones digitales sin tener que hacer grandes inversiones en tecnología o firmar múltiples acuerdos con proveedores de contenido, pagando únicamente por lo que consumen”.

Odilo, fundada en 2011, la compañía enfocada al 100% en el silencioso mundo de la indexación acaba de anunciar una ronda de financiación de 6 millones de euros. Liderada por Kibo Ventures y JME Venture Capital, además de sus anteriores inversores Active Venture Partners e Inveready, esta no es la primera experiencia de la compañía en lo que a fondos se refiere. En 2016 ya se hizo con 1,3 millones en los que también participó el fondo público Enisa. El objetivo de esta nueva operación es lograr un nuevo desarrollo tecnológico, especialmente a través de la contratación de 75 nuevos ingenieros, además de seguir creciendo en los países en los que ya tienen clientes desde hace ya cinco años: Europa, Latinoamérica, Norteamérica y Oceanía. De hecho, hasta la fecha, ya alcanzan las 40 geografías en todo el mundo.

Alcanzando más de un millón de contenidos en 40 idiomas diferentes, según Javier Torremocha, socio fundador de Kibo Ventures, opina que “Odilo está presente en un mercado con un altísimo potencial de crecimiento” y opera en un sector que cumple las reglas básicas: "Tamaño de la oportunidad, industria disruptiva, ambición global y calidad del equipo”. Como se comentaba, la cultura no ha tenido demasiada repercusión a nivel emprendedor.

Sin embargo, con la llegada de la economía colaborativa, Odilo quiere poner en práctica un programa informático que permita a las familias no tener que comprar libros escolares y poder compartirlos a través de la red. Menos gasto y más hábitos de lectura entre los jóvenes a través de dispositivos electrónicos, pero que implica que esta startup de Cartagena tiene que luchar contra editoriales y colegios.