Mientras que Apple y Google se han dado por vencidos en la fabricación de coches autónomos, otras compañías están investigando otras vías de negocio basada en el tratamiento de los datos que generarán estos coches.

Y todo basado en una estadística: más de mil millones de personas entran y salen de un coche todos los días para ir a trabajar, a comprar, a cenar o simplemente a disfrutar. Mil millones de motivos son muchos datos que se pueden explotar y además es un negocio en el que no se necesita una gran cantidad de dinero para entrar a jugar, tan solo una buena idea y localizar la zona gris en el negocio.

En estos momentos parece que existirán dos escenarios. Un tipo de datos que serán los que generan los propios coches como el desempeño de todas las piezas y cómo están trabajando mientras el coche está en marcha. Esto permitirá analizar tendencias y patrones de uso para poder detectar errores o identificar problemas antes de que puedan suceder.

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El segundo conjunto de datos que puede generar un coche es hacia dónde van y qué están haciendo. Solo el año pasado Chevrolet recopiló 4.220 terabytes de datos de los coches de sus clientes, una ingente cantidad de información que puede mover en 2030, según McKinsey, entre 450 y 700 millones de dólares. Un negocio perfecto para publicistas, planificadores, analistas, etcétera.

Las empresas tradicionales, junto a Tesla, liderarán el mercado de fabricación de coches autónomos, pero existe una serie de nuevas empresas que participan en la carrera por controlar los datos de este tipo de coches, un nuevo mercado que se prevé apasionante y muy competitivo.