El estado de California acaba de proponer un nuevo paquete de regulaciones para volver a coronarse como el lugar donde los fabricantes de coches autónomos deben sentirse confiados en hacer sus pruebas y además servir de escaparate del mundo de la tecnología y motor. La propuesta avanzada permitiría a los coches autónomos llevar pasajeros de pago y sin un conductor con licencia.

El Departamento de Vehículos Motorizados (DMV por sus siglas en inglés) permitirá a los fabricantes poner en marcha sus servicios de coche compartido usando vehículos autónomos sin necesidad de haber participado en los programas de test previos, un cambio normativo que abre California a todos los fabricantes y no solo a los que prueban sus coches en él.

Tras conseguir el permiso, las marcas serán libres de vender sus coches autónomos a quien quieran y no tendrán que presentar ningún informe con los problemas operativos que pueda tener el coche al DMV. Para obtener este permiso es importante recalcar que los fabricantes no podrán cobrar a los usuarios por montarse en sus coches, la norma les permitirá recoger pasajeros pero no a cambio de dinero.

Este cambio normativo va a dar mucho de que hablar ya que implica que la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico (NHTSA) deba cambiar ciertas normas federales en relación a la seguridad como que los coches deben tener un pedal para el freno, algo innecesario en un coche autónomo de nivel 4 o 5. Este cambio afecta también a la formación de policías, bomberos y paramédicos para que conozcan cómo abordar una situación de avería o accidente ante estos coches autónomos.

La propuesta tiene todavía que aprobarse, algo que no sucederá, en principio, hasta el mes de noviembre y aún puede recibir alguna modificación para que los otros grupos políticos vean con buenos ojos la medida. De ir todo bien, en noviembre Uber, entre otros, podrá lanzar su servicio de taxi con coches autónomos. Eso sí: gratis.