La compañía fundada por Blecharczyk, Brian Chesky y Joe Gebbiaa que se le resiste Barcelona y está a punto de conquistar Madrid después de bregar contra viendo y marea, acaba de anunciar una buena nueva, especialmente para sus cuentas anuales.

Según ha podido saber la CNBC por fuentes cercanas a la compañía, Airbnb acaba de cerrar una nueva ronda de financiación por un valor de 1.000 millones de dólares, una continuación de la ronda que ya cerrase en otoño de 2016 por 555 millones de CapitalG y TCV. Es decir, han duplicado el valor de su operación en apenas seis meses. Con todo, Airbnb ya estaría valorada en 31.000 millones de dólares sin contar con ningún piso en cartera y siendo la compañía de turismo vacacional más grande del mundo. Algo sí como Uber que, sin tener ningún coche, tiene un valor aproximado de 62.000 millones de dólares. En cualquier caso, fuentes de la compañía confirman que Airbnb podría estar a punto de ser rentable.

Una ronda Serie F que, pese a lo elevado de su importe, no es algo nuevo para la compañía californiana. Sin tener en cuenta la emisión de deuda por el mismo valor de junio de 2016; en 2015 con sus 1.500 millones y en noviembre de 2010 de 7.200 millones financiados por Greylock Partners ya paladearon estas elevadas cifras. Un total de nueve rondas que ha conseguido alcanzar un total de 3.950 millones de dólares de 39 inversores diferentes para hacer crecer su particular modelo de negocio.

No está del todo claro la finalidad de los recién estrenados fondos de la multinacional, pero analizando sus ambiciosos objetivos expuestos hasta la fecha tampoco se deja demasiado a la imaginación. En España, además de sus luchas legales por hacerse un hueco en el sector de los apartamentos turísticos, acaba de re-lanzar el producto de la compra de Trips4Real, llamada Trip. También se han publicado rumores de compra de una compañía del sector del lujo, desatendido hasta la fecha por Airbnb, y su intención de pasar del alquiler a la compra a largo plazo. Rumores, más o menos fundados, que desembocan todos en el concepto que plantea Airbnb para su futuro: convertirse en una compañía que controle toda la experiencia vacacional de sus usuarios desde que reservan hasta que vuelven a casa. Y eso cuesta mucho, mucho dinero.