Parece que el hecho de que el Congreso de los Estados Unidos votase la posibilidad de que los proveedores de Internet y operadoras puedan vender el historial de Internet de los usuarios a terceros sin necesitar, necesariamente, su consentimiento, no ha gustado entre los grupos proprivacidad y grupos de activistas en favor de una mayor protección de la privacidad de los datos de los usuarios por Internet.

De hecho, Adam McElhaney, un conocido activista proderecho de los usuarios en Internet, quiere que los políticos que han votado a favor de esta medida prueben de su propia medicina, y ha puesto en marcha una campaña para que, a través de la recaudación pública de fondos, pueda "comprar" a las operadoras de Internet el historial de los políticos que han llevado a buen puerto esta ley que muchos consideran una violación directa de la privacidad, a sabiendas de que no es posible.

Y es que el asunto no funciona directamente así: no se puede fijar un "objetivo" dentro de la ley para comprar el historial de un usuario específico; y además el usuario puede negarse a vender sus datos, pues la ley solo determina que la negación debe ser activa por parte del usuario, puesto que prima por defecto el derecho de las operadoras para la venta de los datos, y además la ley sigue garantizando los derechos de los usuarios:

  • (1) Se aplica a los requisitos de privacidad del cliente de la Ley de Comunicaciones de 1934 a los servicios de banda ancha de acceso a Internet y otros servicios de telecomunicaciones.

  • (2) Requiere que los operadores de telecomunicaciones informen a los clientes acerca de sus derechos para aceptar o rechazar el uso o la distribución de su información confidencial.

  • (3) Adopta nuevas medidas referentes a la seguridad de los datos y a los requisitos de notificación de las violaciones de privacidad.

  • (4) Prohíbe que la oferta de servicios de banda ancha esté supeditada a la concesión de los derechos de privacidad del cliente.

  • (5) Y requiere que se informe y se obtenga el consentimiento afirmativo cuando un proveedor de banda ancha ofrezca a los clientes incentivos económicos a cambio del derecho del proveedor a utilizar la información confidencial de un cliente.

Bajo la web de Search Internet History, McElhaney busca eso, hacer suficiente ruido y demostrar que se puede pagar a los legisladores con la misma moneda, pero bien sirve como ejercicio para demostrar que todos pueden ser víctimas de su propia ley.

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