Haciendo honor a su nombre, Abstract: The Art of Design, es un resumen documental. Por definición, abstract (término anglosajón aceptado internacionalmente para referirse a un resumen documental) es una representación abreviada, objetiva y precisa del contenido de un documento o recurso, sin interpretación crítica y sin mención expresa del autor del resumen. Su creador, Scott Dadich, sabe bien lo que hace y, ha logrado que se note su intervención, a través de su trabajo, sin apenas salir.

Como mencionamos anteriormente en nuestra reseña, los protagonistas de cada capítulo son referencias obligadas en las áreas a las que se dedican. Y Scott los deja expresarse completamente en cuarenta y cinco minutos que dura cada capítulo de forma que, aunque todos giran entorno a un tema común: el trabajo, proceso y manera de entender el diseño, todos los capítulos son únicos.

¿Por qué es importante todo esto? Pues porque se pueden sacar muchos consejos de utilidad de cada uno de los protagonistas. De algunos más y de otros menos, pero sin duda de todos algo. Si eres un creativo, o practicas cualquier tipo de arte, no te sobrará escuchar y entender los preceptos de estos personajes que han llegado a la cima de sus profesiones.

A partir de aquí, es necesario decir que si bien este artículo no tiene spoilers explícitos, sí me veo en la necesidad de citar frases concretas y, aunque estén sin contexto, tal vez no quieras continuar sin antes ver la serie. Sí, esto es un spoiler alert!

coeficiente intelectual
Fotografía por fancycrave1 bajo CC0 Dominio Público.
  • La fórmula perfecta para crear arte.
    Christoph Niemann abre el primer capítulo con una dura y cruel realidad: “Me encantaría sentarme y que se me ocurriera la fórmula perfecta para crear arte, pero no funciona así”. Asegura que todo consiste en “mirar el papel y confiar en que los momentos de locura me asalten”. Aquí está describiendo el síndrome del papel en blanco, a veces incluso catalogado como miedo. Me refiero a esa parálisis psicológica que todos hemos sentido a la hora de comenzar un trabajo desde cero, el clásico “no se me ocurre nada”. Para eso nacieron sistemas como el brainstorm o la técnica 100:10:1. Lo único que se puede hacer para romper este bloqueo es enfrentarse a él, y producir muchas ideas malas hasta que una brille.

  • No se te va a ocurrir nada encerrado en casa.
    En varios de los capítulos y varios de los protagonistas han llegado a la misma conclusión: son necesarios estímulos del exterior. Algunos parecen haciendo actividades al aire libre, otros aseguran que sus mejores ideas vienen en taxis o dando un paseo. En todo caso, parece claro que para que se nos ocurran cosas, necesitamos vivir cosas, la creatividad se nutre de lo existente y necesita descanso. No se puede estar creando todo el tiempo si bien a muchos nos gustaría. Un poquito de presión puede estimular tu creatividad pero demasiada provocará un apagón, hay que salir ahí fuera a buscar las ideas.

  • El arte es efímero porque intenta rozar el futuro.
    Podemos apreciar este concepto en el capítulo tres de la mano de Es Devlin, diseñadora de escenografía, pero también en el dos, por medio de Tinker Hatfield y el diseño de sus zapatillas. “Las personas que hacen teatro saben lo efímero que es su trabajo, nada va a durar”. Esto se debe a que “no es un producto es una experiencia” y a que el mundo está cambiando constantemente y tienes que cambiar con él. Tal vez incluso adelantarte a él como podemos ver en el capítulo cinco gracias a Ralph Gilles, diseñador de automóviles: “Ver el futuro antes de que esté aquí. Adelantarse”.

  • La práctica hace al maestro, pero no le quita el miedo ni la ilusión.
    Algunas alusiones a este hecho se pueden ver en frases como: “Lo que cambia con el tiempo es que la ingenuidad desaparece y es sustituida por una especie de confianza que te hace aprovechar mejor cada momento”, según Bjarke Ingels, un afamado arquitecto de Dinamarca. Paula Scher, por su parte, asegura que tras 40 años de trabajo constante, “me impulsa la esperanza de que mi mejor trabajo todavía está por llegar”. Es Devlin: “Cuanto más practico más reflexiva me vuelvo al practicar”.

    Lo que está claro es que el arte tiene la necesidad de tener que superarse y que cada vez que logras un buen trabajo, no sabes qué harás ahora o cómo serás capaz de hacerlo mejor. Pero siempre, o casi siempre, encuentras un nuevo proyecto que abordar y lo logras. Con esto, cada vez te perfeccionas más. Y, aunque nunca se va el miedo a que eso sea todo lo que podía ocurrírsete, mejoras a cada intento.

  • Realidad vs abstracción.
    El arte trabaja en un equilibrio entre cómo tú lo ves en tu cabeza y cómo es en la realidad. Christoph Niemann lo explica bien en el primer capítulo al caracterizar un corazón. Una pelota que late es demasiado abstracto para comprenderlo, sin embargo, un corazón exactamente como es en la realidad evoca cualquier cosa menos amor. En el equilibrio entre una cosa y la otra: dejar espacio a la imaginación pero comunicando un mensaje concreto, es donde se encuentra el arte. Como dice Platón en el capítulo siete: “Provocar, evocar; se trata de que sintáis algo”.”Lo importante es la historia, el mensaje, el sentimiento. Si es necesario está ahí, si no es necesario no está ahí. Así que redúcelo todo lo posible, simplifícalo, ve al grano. Los grandes diseños simplifican un mundo muy complicado”.

  • El arte nace de las flaquezas y de la fuerza del mensaje.
    Al menos dos de los protagonistas han sido capaces de convertir una barrera en una oportunidad. Y los demás como mínimo un talento y una curiosidad en una pasión. Hay que recordar que la escasez de opciones simplifica mucho las decisiones respecto a dónde dirigir el talento. Tomas lo que puedes hacer y lo que no puedes hacer, y de entre lo que queda, eliges un camino que seas capaz de amar. Al final, te conquistará el sentirte realizado, el poder poner lo que sabes en post de algo útil. Porque, en última instancia, el diseño describe personalidades, por lo cual las rarezas son una ventaja para realizar arte, y el arte, como sus artistas, lo que quiere es hacer del mundo un lugar mejor. Como dice Platón en el penúltimo capítulo: “Mis fotografías están hechas de mis defectos”. “El poder del contenido, esa es la clave del diseño”.