La seguridad es una preocupación para todos los compradores de un vehículo. Nos fijamos en la dotación en materia de tecnología que esté enfocada a la seguridad: asistentes de frenada automática, alerta si nos movemos de nuestro carril o sistemas ESP o ABS. Pero también existe un apartado importante al que prestarle atención: los sistemas precolisión. Y la última novedad en el mercado se centra en cuidar tu audición.

Mercedes Benz ha querido preocuparse por qué sucede en nuestro cuerpo cuando se produce un accidente, y uno de los puntos a revisar es el nivel sonoro que recibimos cuando chocamos o cuando explota el airbag. Para poner cifras: un coche estrellándose genera un ruido alrededor de 145 decibelios y el despliegue del airbag supera esta cifra y alcanza los 165 dB.

El sistema planteado por el fabricante inundaría el habitáculo con una ráfaga de ruido rosa inversamente proporcional a la frecuencia detectada, de esta forma se desencadena el llamado reflejo acústico protegiendo un poco a nuestros oídos. Esta tecnología fue presentada hace muchos años, en 1997, pero ha tomado mucho tiempo poder desarrollarla para ser efectiva, pensemos que la primera patente se registró en 1960.

El ruido rosa generado será de unos 80 decibelios, aproximadamente lo mismo que un lavavajillas, es decir, no representa ningún problema para la salud y ayudará a minimizar las consecuencias de un accidente.

La tecnología de precolisión está presente ya en nuestros coches con sistemas como el pretensado de los cinturones de seguridad, una bolsa de aire en la zona lumbar del asiento para empujar al conductor y evitar daños por impacto lateral o, uno de los más llamativos, el sistema que cierra el techo solar para mejorar la rigidez del habitáculo. El ruido rosa es la última incorporación a este conjunto de tecnologías que ayudan a minimizar las consecuencias de un accidente.