El martes previo a San Valentín, Telepizza ha vuelto a presentar un producto específico para la señalada fecha. Se llama Telepizza Sweet, comprable mediante el «menú cuqui» (eeeh…), que la agrupa con otra pizza tradicional por 12,95 euros, reparto a domicilio incluido. Básicamente es una pizza como todas en cuanto a masa y nunca vista en cuanto a añadidos. Tiene trozos de KitKat, marca aliada, y un corazón de chocolate líquido y espeso en el centro. Ya pedido el «menú cuqui», es hora de probar.

Primeros murmullos en la oficina sobre en qué estado habrá llegado, y cuánto del chocolate estará derramado como a veces llegan las pizzas con mucho queso. Abrimos y…

No está perfecta, pero tampoco está mal si tenemos en cuenta que la han traído en moto y la han subido un par de pisos. A los compañeros de El Economista les ha llegado en un estado similar. Aunque lo cierto es que una vez el dios del marketing ha hecho de la picaresca su ímpetu y la comparativa entre la foto promocional y lo que tenemos sobre la mesa es algo más que notable y poco menos que alarmante.

Así y todo, empezamos a catarla entre reproches y vítores.

La base es extremadamente grasienta… pero no es por la base de la masa, sino por el recipiente de aluminio que aloja el chocolate.

A medida que la vas comiendo, es cada vez más difícil de mantener con dignidad la composición de la misma. Toda la masa acaba deformándose y derramando el chocolate hacia fuera. Los últimos mordiscos hay que darlos desfigurando por completo la pizza, sacando el recipiente de aluminio. La pizza de KitKat acaba bañada entera en chocolate y comérsela manteniendo las apariencias pasa de difícil a imposible. Las manos acaban como las de un niño pequeño.

Comerse la Telepizza Sweet es como comer un bocadillo de Nocilla / Nutella (no queremos detonar una guerra civil), sabor muy similar, pero en otro formato. Ahí van las reacciones de algunos de los miembros de la redacción tras probarla:

  • Nico: Afronté la pizza con menos esperanza que Pepe Mel en un partido del Betis. Pero mi alma gourmet mantenía la fe en los genios de Telepizza —esos que siempre han estado a tu lado los domingos de resaca—. Y no defraudó. Un pellizco del cielo en tu paladar. Ojalá saquen abonos semanales para comer esta pizza todos los días, porque mi tarjeta no hace más que llorar. Este GIF me representa:

  • Ara: En contra de todo pronóstico dado el extraño aspecto que presenta, he de admitir que está muy buena. Aunque no es nada del otro mundo. También es cierto que no se me ha hecho pesado. Recomendación: comedla siempre con el chocolate del centro. Solo con las porciones de la masa, no termina de encajar.

  • Javier: Esta pizza está en las antípodas de cualquier cosa «gourmet», pero como dicen en Asturias, es una buena gochada. A primera vista en Twitter me pareció una atrocidad, pero tuve el mismo ojo que el que tuvo la discográfica Decca cuando rechazó a los Beatles. Como acto de contricción me he comido la porción mientras recitaba mentalmente el versículo séptimo del quinto capítulo de las cartas a los corintios: «Vivimos por fe, no por vista».

  • Jose: Pues bien, oye. El verdadero KitKat está en los trozos de fuera. El chocolate del centro es un chocolate normal y corriente, o al menos así es como sabe. Ni espectacular ni mal, ahí está. Por los loles. Dentro de un mes nadie se acordará de ella. Ah, ¿que igual es una promoción temporal por San Valentín? Pues con más razón. Por los loles.

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