Mónica Redondo

Los mexicanos tienen bastantes razones para esta descontentos. En primer lugar, el precio de la subida de la gasolina, el gasolinazo, ha provocado un aumento de los precios de los productos básicos.

Según el estudio de la Escuela Nacional del Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el salario mínimo no sería suficiente para afrontar los gastos diarios de una familia de cuatro integrantes.

Por otro lado, la violencia en el país ha llegado a cifras alarmantes. Amnistía Internacional afirmó en su informe que México está pasando por una grave crisis de derechos humanos a causa de la militarización del país, las torturas y desapariciones forzadas, y las amenazas a periodistas y activistas, entre otras cosas.

El descontento social en un país puede ser, en algunas ocasiones, algo peligroso. El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de 2015 se entiende en cierta manera por el rechazo de la sociedad a las políticas del antiguo presidente Barack Obama y por la sensación de abandono por parte del Gobierno.

En Francia, los atentados terroristas en París por parte de DAESH han provocado numerosas críticas relacionadas con la migración, las cuales han ayudado al auge del partido Frente Nacional (FN) y su líder de extrema derecha Marine Le Pen.

El estudio TrustBarometer de 2017 arrojó que los dirigentes del sector público en México cuentan con solo un 20% de confianza, uno de los menores niveles a nivel mundial, y que sólo un 8% confía en el sistema.

El director ejecutivo para América Latina de Edelman, Allan McCrea, comentó en Expansión que este descontento social puede ser "un caldo de cultivo muy grande para el populismo".

Las razones principales para que se desarrollen los populismos tienen que ver con el descreimiento de la sociedad en que sus sistemas están funcionando, sumado a algunos temores que pueden tener que ver con la corrupción, la globalización y la inmigración, esa combinación es tierra fértil para que el mensaje populista cale más hondo, que siempre es un transgresor radicalizado.

El populismo tiene una connotación muy negativa en algunos países, quienes relacionan el término con la extrema derecha, el racismo y la violación de los derechos humanos. Sin embargo, diversos especialistas afirman que el significado en México es diferente, y que un populismo como el que puede haber en Estados Unidos no se dará en el país gobernado por Enrique Peña Nieto.

"En México somos muy resistentes al populismo de derecha"

El doctor en Derecho, escritor y activista John M. Ackerman piensa que la insatisfacción de la sociedad, lejos de ser un motivo de preocupación, es sinónimo de esperanza. "Son signos de conciencia del pueblo mexicano del increíble fracaso del Gobierno actual y del mal desempeño del régimen político actual", explicó el escritor en entrevista con Hipertextual.

Esta conciencia puede llevar a cambios políticos en México, en los cuales podría darse algún signo populista, aunque con un significado diferente al que se le da en lugares como Europa o Estados Unidos.

Para Ackerman, Andrés Manuel Lopez Obrador (AMLO), presidente del partido político Movimiento Regeneración Nacional (Morena) es una de las figuras políticas que más se acercan al tipo de populismo que podría darse en México, comparable al otro candidato al Partido Demócrata para las elecciones de Estados Unidos, Bernie Sanders.

El populismo también es preocuparse por los pobres y justicia. Pero la visión dominante es que es negativo, que implica violar las leyes, un líder carismático autoritario, casi un neofascismo.

Normalmente, políticos populistas de ultra derecha suelen ser extremadamente nacionalistas, pero a la vez también hay rasgos elitistas o racistas en sus políticas. John M. Ackerman afirma que este tipo ideologías no tienen cabida en el país, y que "en México somos muy resistentes al populismo de derecha".

Como ejemplo, el abogado y activista se refiere de nuevo a AMLO quien, contrario a las políticas populistas y de derechas de otros dirigentes, se encuentra en Estados Unidos para combatir las estrategias de exclusión entre el país gobernado por Donald Trump, México y otras naciones latinoamericanas.

Corrupción vs. Populismo

Mónica Redondo

El actual Gobierno, presidido por Enrique Peña Nieto, "forma parte de una cadena de gobiernos previos que han llevado a México a la pobreza, al desorden y a la ingobernabilidad porque se lo han entregado al crimen organizado y a compañías extranjeras".

Así es como Sergio Saldaña ve la situación actual en la República. El doctor en Economía, columnista en medios mexicanos como Sin Embargo y coordinador del movimiento Frente Refundación asegura en entrevista con Hipertextual que los cambios son necesarios en el país y que, si eso conlleva un riesgo de populismo, se debe de afrontar como se ha hecho en todos los cambios políticos.

Necesitamos nacionalismo moderado. El nacionalismo exacerbado siempre es dañino pero la ausencia de nacionalismo también es dañina porque le entregas tu país a otros. Nos urge una porción adecuada de nacionalismo.

Para aclarar el término, el coordinador de Frente Refundación explica que el populismo verdaderamente peligroso es el demagógico, ya que crea en la sociedad unas expectativas que no acaban cumpliéndose.

México ya tiene experiencia en este tipo de políticos, según Saldaña, en ex presidentes como Vicente Fox, quien prometió un crecimiento del 7% en el Producto Interior Bruto de México; o Felipe Calderón, quien aseguró un gran despegue económico y posicionar al país como potencia mundial y acabó militarizando al país en la guerra contra el narcotráfico.

El gran interrogante no es si tenemos que tenerle miedo a un líder populista, sino a un líder corrupto.

Durante la entrevista, Sergio Saldaña subraya que la corrupción es el verdadero problema y que, igual que es el Gobierno quien permite y lleva a cabo acciones corruptas, también puede admitir a políticos populistas.

"Esta no es una democracia, es una dictablanda o una democracia dirigida. Si llegara a aparecer un Donald Trump mexicano sería porque quienes controlan el acceso al poder en México y controlan la fachada presidencial lo han permitido".

Los peligros del populismo

El populismo triunfa en muchos países porque supone la inclusión de una parte de la sociedad que se siente excluida. La idea de que un político puede mejorar su situación económica y social convierte al candidato en la esperanza para un país.

En un país como México, donde el término de populismo tiene un significado diferente al de otras partes del mundo, este "se convierte en un espectro o fantasma de la democracia. Cuando esta no funciona, el populismo aparece para decir que hay sectores sociales que no están siendo incluidos", argumenta para Hipertextual Luis Daniel Vázquez Valencia, investigador en Flacso México y autor del libro Democracia, populismo y elitismo.

A pesar de que el populismo se articula de forma diferente en el país, también conlleva diversos peligros para la política y sociedad mexicana. En primer lugar, Vázquez Valencia expone que el populismo suele tener confrontaciones con las instituciones liberales y que "tienden a jugar en las fronteras borrosas de la democracia dando codazos a lo liberal sobre todo a la división de poderes".

Además de confrontaciones en el ámbito judicial, como la designación del Gobierno de los jueces, una administración considerada populista también suele tener muchos problemas y discusiones con los medios de comunicación.

El segundo problema grave que puede existir en un Gobierno populista es la redistribución de la riqueza. En muchos casos, el candidato ofrece prestaciones a las personas desfavorecidas o bajo el umbral de la pobreza para ganar su voto. Para obtener esa cantidad de dinero o de recursos, estos se le tienen que quitar a otro sector para poder afrontar los gastos.

Un cambio fiscal para conseguir más dinero o mecanismos de redistribución de la economía tienen consecuencias para empresas transnacionales. Esto puede derivar en la salida de divisas o en el retorno de dinero a empresas matrices.

En el caso del empresario local, el político podría conseguir un potente enemigo, el cual tiene poder en ámbitos importantes de la economía como la distribución salarial, la generación de empleos o la inflación. "Si no tienes una buena negociación con los empresarios puede acabar con cosa peligrosa", concluye el investigador.

En términos de derechos humanos básicos, un supuesto Gobierno populista no tendría por qué empeorar la situación de violencia generalizada e inseguridad en México. La crisis de derechos humanos, recuerda Vázquez, ya es una realidad en México.

En cambio, en lo que se refiere a los derechos humanos de personas en minoría o en situación de vulnerabilidad, como el colectivo LGBTTT, muchos políticos populistas se han considerado reticentes y conservadores. "No generan políticas en contra pero tampoco las generan a favor", añade el experto.

El populismo en México no supone la propagación de ideologías de extrema derecha como en otros países de Europa o Estados Unidos. Sin embargo, las consecuencias también pueden ser negativas, sobre todo a nivel económico, y podría poner en peligro la estabilidad de México.

En un país en donde la corrupción, la violencia y el narcotráfico son hechos prácticamente generalizados, es mucho más fácil que los habitantes busquen al político que logre acabar con una situación de pobreza, miedo e impunidad. A pesar de que un Gobierno populista lo tenga difícil para empeorar la grave situación de los derechos humanos, el empeoramiento de la economía puede provocar nuevas violaciones y peligros para la democracia mexicana, ya cuestionada por activistas.

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