Si hay algo seguro en todo esto es que, pase lo que pase, Airbnb no se va a mover de Barcelona por muy feas que se pongan las cosas con el Ayuntamiento de la ciudad.

Puede que los hoteles de Barcelona hayan alcanzado sus máximos de ocupación los días en los que se está celebrando el Mobile World Congress. Como se suele decir: "no cabe un alfiler". Pero la cuestión es que, de nuevo, la plataforma de alquiler de viviendas vacacionales ha vuelto a lograr su récord en lo que a reservas se refiere. Si sus datos se duplican año a año en toda España, del caso particular de Barcelona se podría decir que es la niña bonita de Airbnb. Casi 40.000 visitantes han hecho su reserva en alguna de las casas de la compañía. Con permiso de vivienda turística o no, el caso es que ha sido un tercio más que el año pasado. Y casi todas vienen de extranjeros residentes en Estados Unidos.

Lo que es seguro es que estas cifras no van a ayudar en demasía a la relación, ya fría de por sí, que la multinacional y Ada Colau venían manteniendo desde hace unos meses. Las relaciones, si es que alguna vez las hubo, alcanzaron su punto mínimo hace unos días cuando Airbnb mandaba una carta pública dirigida al Ayuntamiento en la que exponía las propuestas de la compañía para seguir operando con normalidad en Barcelona. El consistorio interpretó este movimiento como una "tomadura de pelo", por lo que con esto se sumaba una gota más a un vaso casi a punto de rebosar.

Y ahora, a por el resto

Era obvio que algo así iba a pasar. En septiembre de 2016, Airbnb anunciaba su primera compra millonaria en España: Trip4Real era adquirida por la compañía con un precio de entre 5 y 10 millones de euros. De esta forma, Airbnb se hacía con una empresa dedicada la organización de experiencias. Una pata más para una empresa que quiere dominar el sector del turismo sea quien sea el que se ponga en su camino.

Después de meses de integración, Airbnb ha presentado Trip, la plataforma que permite a los visitantes reservar experiencias con personas locales, descubrir recomendaciones realizadas por las personas que viven en la ciudad y unirse a encuentros con otros viajeros y con residentes de la zona, además de facilitarles lo que de facto hace Airbnb: acceso a miles de alojamientos en la zona. ¿Y dónde lo ha presentado? Como no podía ser de otra forma, la compañía ha elegido a Barcelona como el lugar idóneo para presentar su propuesta.

La cuestión es cómo se tomará el Ayuntamiento esta nueva propuesta que, aunque tiene la intención de abrir el turismo a nuevas zonas de la ciudad para no concentrarlo únicamente en cuatro puntos estratégicos, supone abrazar un concepto maldito: la gentrificación. Pese a que Trip4Real ya operase en Barcelona desde hace tiempo, la magnitud que le puede dar a la iniciativa Airbnb no tiene punto de comparación.

Ante esta perspectiva, lo más seguro es que podamos ver nuevas polémicas en los próximos meses.