Samsung es una empresa familiar en la que cada una de las partes representa una pequeña porción de un todo. Si falla una de las piezas, el conjunto deja de funcionar como es debido. Por ello, el hecho de que el líder de facto del Grupo Samsung, Jay Y. Lee, haya sido acusado formalmente de cargos por soborno, en un escándalo de tráfico de influencias, es tan complicado para el grupo.

Y es que los cargos contra Jay Y. Lee incluyen el soborno, malversación y el ocultamiento de activos en el extranjero, de acuerdo con la oficina del fiscal especial de Corea del Sur; cargos que el fiscal pretende también usar para acusar a otra 19 personas hoy, incluyendo a otros cinco directivos de Samsung. Puesto que, según el fiscal, estos indicios de corrupción llegan hasta los niveles más altos del mundo de los negocios y la política coreana.

En este contexto, el asunto es un duro golpe para el grupo Samsung de forma interna. E incluso para la propia industria coreana, puesto que la detención y la acusación formal ha sentado como un jarro de agua fría y agente catalizador del pánico en un país en la que las tradiciones importan: hacen negocios y dan votos. Y donde la corrupción es una de la mayores traiciones que se pueden cometer en la vida profesional. Tanto que, tal como confirman algunos diarios coreanos, el grupo Samsung ha paralizado parte de sus acuerdos a futuro, y una sombra oscura se cierne sobre el futuro a medio plazo del grupo corporativo.

«Samsung está directamente vinculado con el escándalo de tráfico de influencias y era esencial para la investigación del fiscal especial. La acusación describe en detalle la conversación privada entre Jay Y. Lee y la presidente, Park Geun-hye» – Lee Kyu-chul, un portavoz de la fiscal especial en declaraciones a Bloomberg.

Las cosas, por tanto, no son nada sencillas para el grupo. La detención y reciente acusación formal de su líder ha supuesto que Samsung Grupo anunciase la disolución de su Oficina de Estrategia Corporativa, su unidad de toma de decisiones de alto nivel para el conglomerado, que agrupa diferentes divisiones estrechamente relacionadas con la investigación de corrupción y con varios de sus miembros en la lista de sospechosos del fiscal.

Ahora habrá que esperar para ver cómo se van resolviendo las cosas, pero de cara a su apartado corporativo, la detención de más de sus ejecutivos de alto nivel puede poner en peligro la estructura de Samsung, al menos en lo que respecta a forma y organización de la misma y, por tanto, poner en peligro algunas de sus divisiones más relevantes; como las de los inversores extranjeros que tienen parte de Samsung en su bolsillo.

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