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¿A quién verifica Twitter?

Por el 11 de enero de 2017, 10:12

Podría ser una buena herramienta contra el acoso, pero es una anécdota que ha perdido su utilidad original.

¿A quién verifica Twitter?
The Next Web

Tradicionalmente, convertirse en usuario verificado de Twitter siempre había tenido cierto halo aspiracional. Lo confuso y opaco del proceso para lograrlo se unieron a la irremediable fama y renombre asociados a tener la insignia del tick azul junto al nombre de usuario.

El pasado mes de julio, Twitter anunció un nuevo proceso de verificación de cuentas mediante un formulario muy simple al que cualquiera puede acceder. Dicho y hecho, con el paso de las semanas empezamos a ver cada vez más usuarios verificados, sin importar que no tuvieran (tuviésemos) una cantidad de seguidores considerable o estuvieran en peligro de un caso de suplantación de identidad.

¿Quiénes son los verificados de Twitter?

En teoría, "creadores e influencers en Twitter" son los usuarios que más papeletas tienen para obtener la insignia. Esto es lo que dice la propia red social sobre el perfil óptimo:

Usuarios muy buscados en música, interpretación, moda, gobierno, política, religión, periodismo, medios de comunicación, deportes, negocios y otras áreas de interés.

Haje Jan Kamps hizo un gran perfil promedio de los verificados de Twitter a mediados de 2015, hace más de un año y medio en el momento de publicar este artículo. Los datos desde entonces son presumiblemente distintos, sobre todo desde el proceso de verificación masivo de mediados de 2016.

Desde que aquel proceso comenzó, los baremos también cambiaron. Para Twitter no tenía mucho atractivo abrir un proceso así, con los recursos humanos que requiere. Más todavía si tenemos en cuenta que para todas las solicitudes denegadas permitía volver a intentarlo treinta días después de recibir el "no", todas las veces que se requiera.

Con la jugosa zanahoria de la insignia azul para verificados, Twitter comenzó una campaña de monetización indirecta. Los requisitos para obtener la insignia son, entre otros, rellenar la información personal de la forma más completa posible. Esto implica añadir una biografía lo más descriptiva posible, la fecha de nacimiento, el lugar de residencia, un nombre que deje claro el género de la persona, etc. O lo que es lo mismo: datos demográficos con los que monetizar mejor a cada cuenta al segmentar más las campañas publicitarias.

No se entiende de otra manera que hasta quien escribe estas líneas, sin fama ni caso alguno de suplantación de identidad, consiguiese su insignia. El sentido teórico de entregarla a los usuarios más famosos se ha perdido, y ahora prácticamente cualquiera con una ocupación relacionada con esos perfiles óptimos que enuncia Twitter lo tiene fácil para lograrla.

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Para qué podría utilizar Twitter la insignia de verificación

Que Twitter tiene un problema contra el acoso no es nuevo. Tampoco es nuevo que nunca se ha enfrentado de forma real a este problema, mientras Facebook e Instagram, con sus defectos, han tomado medidas mucho más efectivas y serias para hacer frente al acoso en sus plataformas. En los últimos tiempos, Twitter tomó medidas... parciales. Activó medidas utilizables por famosos, pero obvió por completo a los usuarios promedio.

Ahí es donde Twitter podría emplear la verificación. En lugar de un enfoque elitista, podría verificar a todo quien proporcione un rostro, un nombre y un apellido, y en definitiva un perfil de usuario "real". En última instancia, requerir una documentación oficial que acredite su identidad en caso de comportamiento inadecuado o de que alguien prefiriese no hacer público su nombre. Y con esta medida, habilitar por defecto que sólo podamos recibir notificaciones por parte de cuentas verificadas.

De esa forma únicamente las cuentas de quienes permanecen en el anonimato y se niegan a proporcionar su identidad (que no tendría que ser necesariamente pública, sino únicamente accesible para Twitter), quedarían mayoritariamente silenciadas, al menos para recibir sus comentarios.

El problema es que seguramente, como ya hemos podido intuir, a Twitter no le interese demasiado combatir el acoso en su red. Si lo hiciera, quizás ganaría algunos usuarios que ven el acoso como un problema que les aleja de esta red social. Pero también perdería a una buena cantidad de usuarios que tendrían que salir de la plataforma. Y de cara a una posible (y anhelada) venta, cercenar su número de usuarios sería dispararse en el pie. Complicado encontrar una solución que satisfaga a todos.

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