El capítulo de la temporada marca el final de la midseason y despide la serie hasta el 12 de febrero. Por fortuna, los creadores de la serie por fin presentan un capítulo que devuelve la esencia de The Walking Dead. Esa en donde se combina el drama, la emotividad y, claro, también la muerte.

Tal vez la fórmula de presentar aisladas las historias de los diversos personajes fue lo que de pronto dio la sensación de que la serie no nos estaba llevando a ningún lado; incluso nos preguntamos si el tiburón no habría saltado ya. Al parecer, se han estado colocando las piezas de un gran ajedrez y la gran estrategia apenas está por verse.

Así, vemos cómo la visita de Negan a Alexandria se vuelve un drama. Como Rick está fuera consiguiendo provisiones, Negan tiene tiempo de poner a todos de cabeza y de hacerlos sufrir. Las cosas se pondrán intensas pues Rosita tiene toda la intención de volarle la cabeza al líder de los Salvadores. Sorpresivamente el padre Gabriel le da un buen discurso a Rosita (por fin sirvió para algo). La respuesta de esta chica es muy emotiva, nos recuerda que cada personaje vive el drama de perder a sus amigos de forma única.

Rick y Aaron alcanzan un lugar lleno de suministros pero tiene una extraña nota. Además de que vimos a alguien vigilándolos de lejos. ¿Quién será esa extraña figura? Cuando estos dos exploradores llegan a Alexandria se dan cuenta de que los Salvadores están ahí pero el drama solo se desata en pleno a partir de ahí.

Spencer busca llegar a Negan por la vía diplomática. Lo que él busca es conseguir quedarse con el mando de Alexandria y claro, cumplir a cambio los deseos de Negan. Éste último no es ningún tonto y como ve que lo que le faltan tripas a Spencer para conseguir por sí solo estar a la cabeza del lugar pues… le abre de tajo la panza. Los pobres habitantes de Alexandria ven cómo se desangra el último Monroe (vaya la suerte de esta familia). Rosita que no puede más le dispara a Negan.

Un enojadísimo Negan y una Lucille con una bala, amenazan a Rosita. Como ella se rehúsa a decir quién fabricó la bala, matan a Olivia. Y están a punto de disparar a otro habitante de Alexandria cuando Eugene confiesa que él es el fabricante. Así que Negan se lo lleva. Rick llega en medio de todo este caos y se entera de que Carl mató a unos hombres de Negan, ve a Spencer y Olivia muertos y cómo se llevan al pobre de Eugene.

Michonne por su parte se dio cuenta de la cantidad de personas que trabajan para Negan. Y para el final del capítulo le dice a Rick que era necesario que ella hiciera esta descubrimiento para saber qué hacer. Rick también toca fondo con lo sucedido y le dice a Michonne que está listo para pelear (¡aleluya!).

Lo que habíamos pensado durante toda esta temporada sucederá (no sin drama) cuando la serie regrese el 12 de febrero de 2017: el golpe se le regresará a Negan con toda la impotencia contenida por los que ha aplastado hasta ahora. Ya en el Reino de Ezeckiel comienza a hablarse de esto (aunque Carol y Morgan se rehúsan); Maggie está en Hilltop y seguramente conseguirán el apoyo de Jesus.

Así, para el final del capítulo dejamos a los personajes reunidos en Hilltop, listos para planear el contragolpe. Ahí encontramos a Daryl que escapó por fin de las garras de Negan. Los abrazos y encuentros de los personajes es un regalo que poco hemos tenido en esta temporada. Ojalá que la segunda parte de esta entrega tenga un ritmo distinto y se atrevan a más drama, de ese que ha convertido a The Walking Dead en una favorita de la televisión.


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