Dicen que debes tener a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca. Eso es precisamente lo que pensó la compañía Movistar cuando se unió con Telcel, su principal competidor en el sector de las telecomunicaciones en México.

El acuerdo entre los dos viejos rivales por el roaming nacional supone una gran alianza en el sector, ya que la red de Telcel llegará allá donde no llega la de Telefónica Movistar, con el objetivo de que los usuarios amplíen su área de servicio.

La analista de telecomunicaciones en Mediatelecom, Mariana Torres asegura que se trata de una tendencia en el mundo de las telecomunicaciones: “Los dos gigantes de América Latina ya lo habían hecho entre sí en otros países.” Este acuerdo es totalmente nuevo en el país, un convenio mayoritario de usuario visitante, que ha sido posible gracias a la nueva regulación y a la aprobación del Instituto Federal de Telecomunicaciones.

La alianza significa que en los lugares donde Telefónica no cuenta con cobertura se usará la red de Telcel para comunicar a sus usuarios. Aunque es principalmente una decisión empresarial, a corto plazo tendrá un impacto en la cobertura, y a mediano plazo tal vez sean visibles mejoras en las tarifas de los usuarios.

La sombra de AT&T

El tercero en la ecuación es el operador estadounidense AT&T, que tras adquirir Nextel y Iusacell comenzó operaciones en 2015 y, casi dos años después, se coloca en segundo lugar en el mercado de pospago con un 24.9% de los usuarios contra el 10.5% que posee Movistar pese a los años que lleva en el país.

Mientras Movistar y Telcel llegan a acuerdos comerciales del roaming, AT&T plantea otras estrategias. De acuerdo con la especialista: “AT&T está acostumbrado a desplegar sus propias redes, este es su modelo de negocio. Saben que eso requieren las telecomunicaciones.”

Aún con los cambios en la regulación, Telcel sigue siendo el número uno en usuarios (más de 70 millones) y ganancias. AT&T se ha colocado en el segundo puesto en ingresos y aspira a recortar la brecha entre empresas con un crecimiento anual del 32%.

En quince años en el país, Movistar ha mostrado síntomas de debilidad y en el sector de las telecomunicaciones se rumorea una posible salida del país, no sólo debido a un lento crecimiento sino también a la inestabilidad financiera que presenta en el mercado europeo.

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Para las políticas públicas en México, que Telefónica abandone el país significaría un fracaso en la voluntad de hacer de las telecomunicaciones un mercado dinámico, como prometía la Reforma en Telecomunicaciones promulgada por el Gobierno actual. No hay que perder de vista que la mayoría de las Operadoras Móviles Virtuales del país, quienes han diversificado la oferta y segmentado el mercado, usan la red de Telefónica para dar sus servicios.

El error para Torres es que los operadores ejercen en los mismos lugares de siempre: las ciudades y los centros urbanos: “Las dos empresas están yendo tras los clientes de Telcel y no intentan llegar a los lugares donde no están conectados.“

Durante el tercer trimestre del año 2016 Competitive Inteligence Unit reporta que AT&T ganó 743.000 nuevos usuarios, mientras que Movistar sólo 8.000 y Telcel perdió 368.000 suscriptores. También reportaron que la empresa estadounidense invertirá 3.000 millones de pesos para 2017, mientras que América Móvil reducirá su presupuesto y Movistar se mantendrá en pausa.

Aunque el proyecto de la Red Compartida podría resolver el problema de cobertura de Telefónica, basado en la falta de infraestructura, la realidad es que el retraso del proyecto no corresponde con la urgencia con la que se manejan las decisiones de negocios.