“Este caso no trata sólo del SIDA, ¿sabe?, ¡así que hablemos de lo que trata realmente!: del odio del público en general, de nuestra repugnancia, nuestro temor, a los homosexuales. Y de cómo ese clima de odio y temor desembocó en el despido de este homosexual en particular: mi cliente, Andrew Beckett".

En la película Philadelphia (1993), Denzel Washington pronunció estas palabras durante el juicio en el que defendía a Tom Hanks (Andrew Beckett). Su cliente había sido despedido en el bufete de abogados en el que trabajaba por contraer el virus VIH.

El despido se basó en una doble discriminación: la enfermedad, de la que se tenía poca información en aquellos años, y por ser homosexual. En la mayoría de países del mundo, la sociedad relacionaba la homosexualidad directamente con el VIH, y fueron muchos los casos de odio en la década de los 80 y 90.

En 1981 apareció el primer caso de sida en Estados Unidos. 35 años después, se sigue luchando contra la enfermedad. En el Día Mundial contra el Sida, la prevención de la enfermedad sigue siendo un reto difícil en países de África, donde en nueve países de la región subsahariana más del 10% de la población adulta tiene el VIH.

En Botswana, Namibia, Swazilandia y Zimbabwe, del 20 al 26% de la población entre 15 y 49 años de edad tiene el virus VIH o sida, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Sin embargo, en estos años se han logrado ciertos avances científicos, como el tratamiento antirretrovírico (TAR). En la misma región de África, casi el 90% de las personas VIH-positivos tienen acceso al tratamiento y existen investigaciones que demuestran que el 76% de las personas que reciben TAR logran la supresión de la enfermedad, lo que reduce las posibilidades de que transmitan el VIH a sus parejas sexuales, según un informe de ONUSIDA.

Discriminación por desconocimiento

En más de una ocasión, se han descrito el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) y el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) como si fueran sinónimos, pero no es así.

Estar infectado con VIH es haber estado expuesto al virus, pero no necesariamente implica un riesgo para el sistema inmunológico como lo hace el sida, que vuelve al organismo susceptible de padecer cánceres e infecciones raras.

En la mayoría de los casos, los casos de discriminación se dan por una falta de información sobre la enfermedad. Creer, por ejemplo, que el sida es contagioso puede dar lugar a situaciones discriminatorias para el paciente. A pesar de los esfuerzos por informar a la población, todavía siguen siendo frecuentes este tipo de casos en las sociedades de algunos países.

El Consejo Nacional contra la Discriminación de México afirma que "a pesar de las campañas informativas sobre la enfermedad, los prejuicios normalizados provocan que sean objetivo sistemático de discriminación que impide a las personas con VIH gozar de derechos fundamentales y los coloca en una situación de desventaja con respecto al resto de la sociedad".

Más de un tercio de los mexicanos (36%) no está dispuesto a que en su casa vivan personas con VIH o SIDA, mientras que 11% está parcialmente dispuesto, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México de 2010 publicada en Parametria.

Un 40% de los mexicanos no sabe que tienen sida

La eficacia de la Terapia Retroviral (TAR) fue comprobada en 1996 en la Convención de Vancouver. Sin embargo, el tratamiento no fue autorizado por el Gobierno de México para distribuirlo por el sistema de salud pública hasta dos años después.

Su autorización tampoco supuso una garantía para los enfermos de sida, ya que para 2003 el TAR estaba restringido por los derechos existentes en el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). En ese momento existía proyecto para los mexicanos que no contaran con seguridad social, pero no fue eficaz. No se tiene constancia del número de pacientes que perdieron la vida a causa de estas políticas.

En México, desde 1983 hasta noviembre de 2015, el Centro Nacional para la prevención y el control del VIH/SIDA (Censida) ha notificado 186.655 casos de la enfermedad.

A pesar de que el número no es de los más bajos del mundo, México no vive una situación de alerta por casos de contagio. En cambio, en otros países de América Latina como Argentina se infectaron 14.4 personas por cada 100.000 en el año 2015, según la investigación Global Burden of Disease de la Universidad de Washington.

Los siguientes países latinoamericanos con más casos nuevos de VIH son Paraguay, Bolivia, Colombia y Ecuador.

México no es de los países con mayores casos de contagio, pero afronta otros retos complicados como el desconocimiento de la enfermedad. El 40% de mexicanos contagiados por el virus desconoce que sufre la enfermedad.

La Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (Mexfam) y la marca de condones Sico advirtieron de los peligros de la enfermedad y para las personas enfermas que no son conscientes de su estado de salud.

Las causas

Según la fundación y la empresa mexicana, la causa principal de contagio de VIH en el país es la incidencia de embarazos no deseados. México registra el mayor índice de embarazos adolescentes entre los países integrantes de la OCDE con una cifra aproximada de 340.000 nacimientos anuales en mujeres menores de 19 años.

Según Mexfam, este hecho se debe a la incapacidad e ineficiencia de la sociedad para trasmitir la educación sexual a las mexicanas jóvenes, como la autoexploración o la prevención.

La empresa de preservativos Sico dará inicio a una campaña de sensibilización a través de las redes sociales con el nombre ¡Póntelo para ponerle!, para intentar bajar la cifra de jóvenes que sufre Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), que suponen un tercio de los mexicanos entre 18 y 30 años.

El Día Mundial Contra el Sida pone de relieve las problemáticas que todavía existen en la prevención e información del virus VIH. Cada año, cerca de 2.5 millones de personas son diagnosticadas en todo el mundo. A pesar de que el tratamiento evita la muerte de los pacientes, la mayoría de ellos todavía sigue sufriendo efectos colaterales que vulneran sus derechos o dificultan su calidad de vida.

En el 35 aniversario del primer caso de sida, la enfermedad sigue siendo un tabú o motivo de discriminación en una gran parte del mundo.