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En México, la marihuana es más común de lo que se piensa: casi 5 millones de personas consumen diariamente esta droga en el país, según el Informe Mundial sobre las Drogas.

A pesar del gran número de seguidores, el consumo propio de marihuana sigue siendo ilegal en la República, aunque se están dando pequeños pasos para normalizarlo.

El Senado mexicano aprobó el pasado 13 de diciembre el uso medicinal de la droga, la cual tiene efectos positivos en enfermos de cáncer o esclerosis múltiple, entre otras enfermedades.

La batalla todavía no termina, el próximo paso para la legalización es el análisis y ratificación de la Cámara de Diputados.

Uno de los aspectos aprobados en el dictamen es que el derivado farmacológico tetrahidrocannabinol (THC) podrá comercializarse, exportarse e importarse solamente cuando los productos no contengan más de un 1% y cumpliendo con los requisitos establecidos en la regulación sanitaria. Sin embargo, la iniciativa sigue penalizando el cultivo, cosecha o siembra de la planta de la marihuana.

Muchos se preguntan cuáles son las consecuencias directas de la aprobación en México, y si realmente van a cambiarse los hábitos de consumo. Otra de las dudas es si el dictamen podría ser el primer paso para el aumento de la cantidad admitida para uso personal de 5 a 28 gramos, tal como propuso el presidente mexicano Enrique Peña Nieto en su iniciativa.

Leopoldo Rivera, miembro de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis y director de la revista Cáñamo de la cultura del cannabis, resuelve algunas de las dudas para Hipertextual.

¿Qué implica el dictamen aprobado por el Senado? ¿Quién puede consumir marihuana y bajo qué condiciones?

Lo que se va a poder consumir no es exactamente marihuana, sino productos farmacéuticos con su sustancia. Es algo con lo que no estamos [la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis] de acuerdo porque el dictamen no aclaró que pudiera haber una producción nacional. Por lo tanto, la gente que lo necesite tiene que importarlo a un costo muy alto y consideramos que no resuelve los problemas de los pacientes que lo requieren.

¿La aprobación del uso de la marihuana medicinal puede ser el primer paso para la legalización del consumo personal?

No, porque definitivamente los senadores no quisieron dialogar esa parte. Este dictamen se basa en la discusión de la iniciativa presidencial de Peña Nieto, que incluía la despenalización del consumo de 28 gramos, y en este dictamen se quitó toda esa parte y además no se discutió el cultivo. El avance es que se reconoce la labor terapéutica del THC pero hay una clara intención de no discutir el uso personal. Esta iniciativa se centra solo en lo medicinal, pero el debate va a continuar.

Otros países como Estados Unidos han aprobado hace tiempo la legalización del uso medicinal de la marihuana. ¿Por qué México ha tardado más en aprobarlo?

A mí me parece que los legisladores se centran demasiado en no perder votos y una causa que ellos consideren que puede hacer perder votos no la apoyan. No se arriesgan a tomar este tipo de iniciativas que una parte de la sociedad les está demandando. Se niegan a aceptar la realidad que vemos en otros países.

¿Cree que los diputados aprobarán por mayoría el uso medicinal de la marihuana?

Creo que sí, va muy encaminado a eso, pero hay que seguir insistiendo para que se modifique la ley y los pacientes tengan la posibilidad de cultivar su propia medicina.

Políticos como Armando Ríos Piter del Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha pedido la legalización del opio. ¿Cree que podrían aprobarse el consumo de otras drogas?

Creo que lo necesitamos es otra política de drogas que reconozca la libertad de los usuarios e incluya una política educativa y de prevención. La política de penalización no ha funcionado, lo que ha ocurrido es que ha incrementado la violencia y producción, pero el consumo sigue aumentando.

Tenemos que ver cómo tratamos con las drogas porque no se van a ir. Hay que educar, prevenir y en los casos en los que sí se generaron adicciones o dependencias, rehabilitar. Pero no perseguir y criminalizar.

La legalización del uso medicinal de la marihuana podría mejorar la situación de muchos enfermos, aunque todavía falta la aprobación de los diputados mexicanos para la ratificación del dictamen.

Dictamen incompleto

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A pesar de las posibles ventajas, la iniciativa no contempla algunos aspectos que pueden ser claves para los consumidores de la marihuana medicinal, aunque estos todavía pueden ser discutidos y modificados en el Congreso de los Diputados.

Una de las prioridades para Leopoldo Rivera es la legalización de la producción propia para los enfermos. Los medicamentos podrían costar hasta 17.000 pesos (unos 800 euros) mensuales, una cifra que solo unos pocos pueden pagar.

Otro de los problemas es que los enfermos adquieren marihuana en el mercado negro por no poder producirla en sus domicilios. «Si acuden a estas redes pueden ser confundidos con delincuentes y, además, puede no ser buena y provocarles daños», concluye Rivera.

Los retos son grandes, pero el dictamen para legalizar el uso medicinal de la marihuana ya está en manos de los diputados mexicanos. Mientras, los cinco millones de consumidores esperan que este sea el primer paso para la despenalización del uso personal.

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