El pasado viernes 9 de diciembre, el juez decretó prisión provisional para Fernando Blanco y dictaminó libertad provisional con cargos para Marga Garau. Los padres de Nadia, la niña de once años con tricotiodistrofia, están siendo investigados por un supuesto delito de estafa.

Antes de que el magistrado de instrucción enviase a prisión al progenitor de Nadia, Blanco habría intentado darse a la fuga, según señala el auto. El padre pasó a Francia tres días antes de ser encarcelado de forma provisional sin fianza al tener conocimiento de estar siendo investigado. Según las pesquisas realizadas, Blanco habría intentado organizar la fuga de su familia fuera de España.

De los medios a la sospecha

La familia de Nadia ha impulsando diversas campañas mediáticas para recaudar fondos con los que sufragar una terapia genética a través del cerebro que en realidad no existe. La enfermedad rara que padece la menor no cuenta con una cura en la actualidad. Según el atestado realizado por los Mossos d’Esquadra, los padres habrían obtenido más de 900.000 euros a través de donaciones, una suma económica que habrían utilizado para financiar buena parte de sus gastos personales.

Las sospechas sobre la supuesta estafa comenzaron después de la última campaña mediática de los progenitores de la niña. Tras la publicación de un reportaje en el diario El Mundo y varias intervenciones en la televisión, los padres recaudaron más de 150.000 euros para un tratamiento inexistente en Houston, que los propios hospitales negaron ofrecer, según pudo confirmar este medio. Josu Mezo en el blog Mala Prensa y sendas investigaciones realizadas por Hipertextual y El País demostraron que la historia construida alrededor de la niña estaba plagada de falsedades e inverosimilitudes.

Tras la publicación del primer reportaje que desmontaba las afirmaciones de Blanco, comenzó la incertidumbre alrededor del caso Nadia. Cuarenta y ocho horas después, Hipertextual destapó que ningún hospital de Houston ofrecía la terapia para la que recaudaban dinero. Manuel Ansede y Elena Sevillano publicaban a su vez una investigación donde señalaban los antecedentes de estafa de Fernando Blanco y las sospechas sobre el supuesto cáncer terminal que padece. Durante la misma noche del viernes, según publicó en redes sociales un familiar directo de la menor, Blanco ingresó en un hospital de l’Alt Urgell.

Sin embargo, como ha podido confirmar este medio, se descartó que sufriera una patología. Fuentes contactadas por Hipertextual han señalado que el padre de Nadia permaneció ingresado, aunque estuvo todo el fin de semana con el portátil y el ordenador sin parar. Finalmente, Blanco pidió el alta el lunes 5 de diciembre. La investigación de los Mossos d’Esquadra había comenzado el sábado anterior, mientras permanecía ingresado. Inmediatamente después, la familia anunció que devolverían las donaciones realizadas.

El padre de Nadia intentó no ser localizado y fugarse

El juez de instrucción inmovilizó las cuentas bancarias y pidió la información médica de la menor el mismo lunes. Ese día, la familia de Nadia convocó una rueda de prensa para el miércoles siguiente que jamás llegaría a celebrarse. Como han podido verificar los investigadores, Blanco utilizó de forma constante medios para no ser localizado, tales como el manejo de diferentes números de distintos países, llamadas vía WhatsApp, maniobras evasivas para no ser seguido y la utilización de una pistola de fogueo para asegurar la huida, según consta en el auto.

El abogado de Fernando Blanco y Marga Garau ha negado que sus clientes hubieran intentado organizar la fuga. Como ha señalado en declaraciones a la televisión pública, el padre de la niña tenía tres teléfonos porque visitaba Francia periódicamente para ver a médicos homeópatas y Andorra se encuentra muy cerca de l’Alt Urgell. «No se puede plantear como si fuera un comando terrorista. Según donde estuviera utilizaba un teléfono u otro», ha sostenido Alberto Martín. El letrado ha defendido que Blanco tuviera una pistola simulada porque se sentía presionado por los medios de comunicación y las redes sociales. Sin embargo, de acuerdo al auto, «el intento [de fuga] se vio frustrado por su detención».

Material incautado a la familia de Nadia en su domicilio por los Mossos d’Esquadra.

El miércoles 7 de diciembre, el día en que Blanco iba a aparecer como invitado en el programa Espejo Público de Antena 3, fue arrestado por los Mossos d’Esquadra en la Seu d’Urgell. Su detención ocurrió después de que se escapase de un control policial en Cerdanya, que había sido activado precisamente ante el riego de una eventual huida, según informó la policía catalana. La versión dada por la familia de la menor aseguraba que el progenitor estaba en Madrid, pero que regresó a Lleida cuando Marga Garau le dijo que le estaban buscando los Mossos.

Las contradicciones de los padres de Nadia, y las falsedades e inverosimilitudes dichas en los medios de forma anterior, ponen en duda las afirmaciones de su abogado, que niega que fueran a fugarse. Sin embargo, las pesquisas realizadas por los investigadores muestran que las grandes cantidades de efectivo podrían haberles facilitado la huida. Ese riesgo, junto con la hipotética destrucción de pruebas, fueron considerados por el juez de instrucción como «virtualmente posibles». Y es que los padres de Nadia ni siquiera llegaron a entregar los informes médicos que les requirió el magistrado. Esos peligros, en su opinión, eran fundados y concretos, afectando a las pruebas relevantes para el caso. De ahí que finalmente el juez ordenase prisión provisional para Fernando Blanco y libertad con cargos para Marga Garau, retirando asimismo la patria potestad sobre la menor de edad, la principal víctima de toda esta rocambolesca historia.

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